Mis experiencias de viajes de placer, negocios, aventuras viajeras por todo el mundo. Una confesión de lo que hago y mis comentarios globales a cerca del mundo en el que vivimos.
CONFIESO que he VIAJADO - Dia 31. Sobrinas a la playa
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Toca el día de llevar a las sobrinas a la playa,. Voy a Santa María , Mar Azul. Me marcho a eso de las 10 para no coger “La calor”.
Recojo a Karla que vive en 140 y luego paso a por Melissa que vive en 14. Está última tiene 4 años pero es muy inteligente. Yo  diría que ambas  están por encima de un coeficiente normal, aún con la diferencia de edad hablan como adultos entre ellas.. Cuando la pequeña   sube al coche se pone de píe en la parte de atrás y sin siquiera darme los buenos  días me dice.
-    Odio este coche!

Me partí de la risa porque le salió del alma y sin duda empieza por la peste a gasolina que te queda cuando te bajas del coche. Se pega a la ropa y no se vá.
En ruta  el coche se comporta estupendamente, sin pasar de 80, sigo siendo invisible a la policía lo que me reconforta. No me paran en la carretera para decirme que iba demasiado deprisa, entre otras cosas porque el Moscovich no da más de 90.

Estamos todo el día  dentro  del agua. Las sobrinas me han dado una paliza de playa terrible, pero nos lo hemos pasado bien. Me he dado un  golpazo con una piedra que estaba escondida en la arena camuflada con el  mismo color. Yo creo que había un grupo de chicas al lado de esta y cuando pasabas y te dabas se reían del golpazo, pero el mío ha sido descomunal por que iba corriendo y casi me caigo. Casi no puedo ni andar sólo que dentro del agua como no peso me muevo  bien con Karla y Melissa que se pasan el día encima de mi intentándome hundir. Por la tarde y de vuelta al coche empiezo a pensar preocupado  como embragar voy completamente cojo. Lo  que me aterroriza es no pueda e pisar el embrague por que va altísimo. Cuando llego al parqueo me encuentro con que arranco bien y puedo llegar conduciendo tranquilo. Aunque no me es fácil conducir, es posible llegar al embregue por que realmente el juego no lo hago flexionando el pié si no la rodilla. No he estado sólo en todo el día, así que no he podido dar el boteo deseado.  Volvemos los cuatro a la casa destruidos. Las sobrinas van durmiendo en la parte de atrás del Moscovitch como si no lo “odiaran” al fin de cuentas les lleva a casa. Mientras descansan. Qué  suerte.

Mientras acerco a cada sobrina a su respectivas casas, pienso en como pasan los días y me quedo sin vacaciones. Pero veo que no encuentro el tipo para dar  el boteo. Quizá hubiera sido un buen fin para las vacaciones, pero puede que sea complicado elegir la víctima. En fin si no puede ser, tampoco me traumatizaré, pero insisto, hubiera sido el fin perfecto.

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