Mis experiencias de viajes de placer, negocios, aventuras viajeras por todo el mundo. Una confesión de lo que hago y mis comentarios globales a cerca del mundo en el que vivimos.
CONFIESO que he VIAJADO - Día 15. Conociéndonos en Ruta…
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Después de esta introducción histórica que pretende  dar algo de contexto y habiéndome montado en el coche, lo arranqué a la primera, sonó  ronco y Carlitos se subió al lado del conductor, me dijo que en los primeros lances quizá necesitaría ayuda. Me acompañó a dar una vuelta.

Nada, más empezar, veo que la llave de contacto no está a la derecha si no a la izquierda y gira al revés. Esto no me preocupa demasiado porque soy zurdo y como este mundo, injusto de por sí, está hecho para los diestros, me pareció un punto a mi favor. El problema es que los zurdos estamos “adiestrados”,nunca mejor dicho, y los primeros días buscaba como un tonto la llave a la derecha de una manera mecánica y mas por la noche con dos cervezas… si, porque allí todavía se pueden beber dos  cervezas y conducir sin  que te quiten puntos o te amenacen con  ser un asesino sobre ruedas.

La primera me rascaba, costó sacarlo adelante. Dios, el embrague estaba tan alto que tenía que levantar el talón del suelo del coche. Vamos  que tenía que ir en equilibrio. El coche se aceleró sobremanera.
-    Tranquilo mi hermano (*2) estos coches se conducen diferente.
-    Y tan diferente. Tengo  que ir con los pies en el aire sin apoyo. Esto no iba a ser fácil.
-    Tranquilo  eso son los primeros metros luego uno se adapta a todo. No puede ser de otra manera.

Después de una vuelta por la casa de Carlitos se baja del coche y me dice.
-    Ten cuidado, tiene tracción trasera.
Yo entonces no sabía tanto del Moscovich pero la tracción trasera siempre nos da algo más de respeto.
-    Todo tuyo si tienes problemas llámame a la casa y cuídate mi hermano ya tu sabes mis coordenadas.

Salgo al primer cruce importante con tráfico. No estamos en La Habana y el primer viaje toca por carretera. Me dispongo a acomodar el retrovisor y cuando hecho mano al cinturón de seguridad me doy cuenta que  no tiene. Bueno razón de más para conducir despacio. Supongo que con estos coches, la policía no te pone multas por no llevarlo puesto (*3).

Salgo rumbo a avenida 100 y me dispongo a bajar hacia Boyeros. El coche va ligero pero el embrague me hace ir muy forzado. Decido ir despacio, me pasan hasta los camiones que me pitan por lo lento que voy,  no paso de 40 pero es que en el ensayo no había metido ni  la tercera. Me lo tomo con calma y empieza a llover. Bajo aún más la velocidad, esto tiene tracción trasera, las ruedas  prácticamente desgastadas y cada una con distintos dibujos., las carreteras cubanas son como espejos de lo pulidas que están. Me siguen pasando los coches y me pitan. ¡Y a mí que me importa! si no se llevar esto. ¿Qué queréis? Se me hace raro porque yo suelo pecar de ir más bien ligerito.

Entro en la curva que me baja desde  100  e incorpora  a la avenida  Boyeros. Antes de entrar en esta,  piso el freno a 50 y me llevo la primera sacudida.  El coche da un envite violento y se me va como 3 metros a la izquierda. Me asusto pensando que iba a ser incontrolable. La curva era a derechas y me quedo a 10 cms del quitamiedos de  hormigón. Primera lección,  con el Moscovich frenadas la justas, siempre con suavidad y mucho antes de las curvas.

Esto te obliga a prever la jugada con tiempo. Por ejemplo, si quieres doblar por calle 42,  tienes que pensar en que lo vas a hacer en la cuadra de  calle 38  y frenar en 40 y entrar a la curva muy abierta y de trazo suave. Nada de movimientos bruscos o el Moscovita se “pone Bravo.” (4*).

Sigo a mi marcha por Boyeros y decido ir a ver a mi amigo “Angelito” que vive en Centro Habana.
Angelito es un Negrón (lo digo con cariño) que mide 1,95 y pesa unos 150 kilos bonachón y con un mal signo de  vida. Es “Dulcero” (pastelero) y diabético por lo que no debe ni probar los pasteles que hace. Angelito  es “hermano de religión y por tanto nos une  una relación estrecha. Siempre que puedo le visito y hablamos de la Religión, el me cuenta cosas que yo voy asumiendo con el paso del tiempo y eso me ayuda. Llego a su casa y le comento que necesito ir a la calle Obispo, me comenta que va conmigo.
Cuando baja a la calle me dice.
-    Asere (5) ¿Y este coche? ¿a quién se lo has alquilado? está en llamas (5b)
-    Me lo han prestado, no he pagado por él y es el coche que nos va a llevar y nos va a traer así que prepárate pa´ lo que viene.
-    ¿Pero quién te ha prestado esto Chico? Que va, yo ni regalado.
-    Oye que te vas a pie. Cuida tus palabras que no estoy para líos y no te rías que no tiene gracia.
Le insisto:
-    Mira este va a ser mi deportivo rojo del verano y va a causar sensación ver a un Yuma con el Mosca. ¿Qué te pasa? ¿Te da envidia? cógete una máquina.

Subimos al coche, el Sol  había castigado la parte delantera  en la calle San Rafael. Cuando entramos era un hervidero. Con el calor y la humedad, rompimos a sudar de inmediato. Era agobiante y esto es lo que  me iba a  acompañar el resto de los días, un calor insoportable.

En el semáforo de San Rafael con Galiano, paramos y al ir a arrancar el coche se cala.  No arranca de ninguna manera. Dos coches atrás, me pitan y el policía me mira, pero ve que se ha calado, ni se inmuta. Angelito se baja y de un simple empujón lo mueve dos metros. Espero unos 5 minutos más  y arranca de nuevo. No le doy importancia y pienso que sería el estárter que no lo puse. Seguimos a la calle Obispo y compramos una tarjeta de teléfono. A la vuelta lo arranco, pero frente del Hotel Sevilla, se me para otra vez y ya me empieza a no parecer problema de motor frío.
-    Asere que comedura de mierda te han prestado..Me dice Angelito.
-    Compadre es lo que hay o esto o andando. Tú verás que hacemos.
-    Pero mira no da ni dos kilómetros, así no llegamos a ninguna parte! Que va!.
-    Oye no te pongas conflictivo que esto se le pasa, es Ruso, necesita su tiempo para adaptarse a nuestras manos.
Los dos rompemos a sudar con la tensión nerviosa. El coche queda parado  en medio de la calle. No tiene solución, no arranca los conductores de taxis, perros viejos, me pitan malhumorados por que interrumpo el escaso tráfico de La Habana. A los 5 minutos lo arranco como si nada y sigue camino hacia casa de Angelito. Cuando voy por la Calle Neptuno, un señor me hace un gesto y no le doy importancia. A los 100 metros otro repite el gesto y me para. Le dice a Angelito:
-    A 23.

Me mira a la cara y hago un gesto serio de no. Como si yo fuera un botero. Angelito me dice: “Asere te piden boteo”. El boteo es un modo de transporte en Cuba. Se necesita dos componentes: A coche para “botear”  y  B un conductor o “botero”. Estos son los chóferes que van por los ejes de la ciudad y la gente se va subiendo y bajando  a antojo en el coche. Dependiendo del tramos que recorren, pagan 10 pesos cubanos en moneda nacional, 20 pesos o más si viene de lejos. Para botear lo que hay que hacer es parar en una calle que sea el típico eje por donde pasan los boteros y pararlos haciendo una señal como si fuera   un taxi.. Suelen ser coches tipo Lada, Moscovich o los coches grandes Americanos por supuesto. En el viaje se sube gente de distintos orígenes que va a diferentes destinos y haces amigos. Esto es totalmente distinto a coger un Taxi o “hacer botella” en este último caso,  te lleven por la cara, vamos como llamábamos nosotros  autoestop.Después de un par de cervezas,  dejo a Angelito en  su casa y me despido de él. Son las 7 de la tarde y me dirijo a casa a darme una ducha. He quedado para cenar y voy algo pegado de tiempo. Estoy empapado, dentro del coche el calor es insoportable. Ellos a esto le llaman “vapor”. Sigo por San Lázaro una calle muy larga que corta todo centro habana y conecta con el barrio de Vedado me dirijo  hacia la universidad y me vuelven a pedir boteo varias veces. De verdad que este coche lo pide.

Me dispongo a subir por la calle San Lázaro sentido a  la universidad y cuando estoy en lo alto de la cuesta el coche se vuelve a ahogar. No ahora no por Dios. Unos  niños  juegan con una chivichana (patinetes) y se empiezan a reír por que el coche se había parado. Lo intento de nuevo pero cada vez está más ahogado. Está vez pasan diez minutos y no arranca. Un hombre de unos 40 años me mira desde la esquina y me hacer un gesto de no  moviendo la cabeza. Vamos que el panorama era de no arrancar.
-    Esto no tiene gasolina.
-    No  puede ser pero tenía unos 5 litros está tarde.
-    Pero desde donde has venido.
-    Desde el aeropuerto ¿Cuánto consume esto?
-    Con un litro debe caminar 10 kilómetros (*6).

 Suele ocurrir que, en La Habana, todo el mundo se acerca cuando te pasa algo y eso a veces te incomoda, sobre todo cuando viajas las primeras veces, luego te acostumbras, ya que es una costumbre social y además creo que bastante acertada, no como nosotros que siempre intentamos esquivar los problemas de los demás.
   Yo he sido Chofer por 20 años así que sé  todo  sobre ese coche. Le falta Gasolina.
-    Pues tendré que ir a una gasolinera a por algo de gasolina. A fin de cuentas si este es el problema me quedo más tranquilo.
Las veces pasadas, al final arrancaba pero esta vez no. Después de hablar un rato me comenta.
-    Espera. Voy a mi casa a por un par de pepinos para que bajes a infantas. Hay una gasolinera. Allí los podrás llenar.

Los pepinos son las botellas de refresco que suelen ser de litro y medio- con dos pepinos tenía suficiente para llegar a la casa. Al rato bajó con dos botellas vacías y le pregunté que si le debía algo.
-    No mi hijo, yo soy cristiano, ayudo a la gente sin necesidad de pedirles tranquilo.
-    ¿Cómo te llamas?
-    Omar, vivo en la siguiente cuadra, si necesitas algo pregunta por mí.
-    Ok así lo haré, gracias Omar por tu ayuda. Por cierto. ¿Esto que gasolina lleva?.
-    Lleva gasolina motol.
-    ¿Gasolina motor? No sé qué es eso.
-    Es una gasolina de 83 octanos. La refinan así para los coches antiguos y cuesta menos que la especial y la normal. Hazme caso, ponle motol  irá bien.

Bajo un par de manzanas hasta la calle infantas, perpendicular a San Lázaro y doblo a la derecha, a  50 metros me encuentro la gasolinera. Cuando llego con los dos pepinos el gasolinero me pregunta.
-    ¿Qué quiere?
-    Se lo digo textualmente .- 3 litros de “motol”.
-    ¿Motol? ¿Que coche tu usas? (*7)
-    Un Moscovich.
-    ¿Dónde está?
-    En San Lázaro al lado de la universidad, me he quedado sin gasolina si quiere usted verificarlo tendrá que ir hasta allí.

 Con cara de desconfianza me hace un gesto para que acerque los pepinos a la manguera y me los llena. Pago y me marcho caminando  rumbo a San Lázaro .Espero que, el Sol, no castigue mucho a los pepinos estos, porque con este calor, yo creo que van a  explotar. Cuando llego al coche, está todavía mi nuevo amigo y llenamos el depósito. El coche no arranca y abrimos el motor. Veo que acciona una especia de pequeña bomba manual o cebador que está al lado del carburador y a los 10 segundos arranca.
-    Muchas gracias amigo, de verdad  espero verte otra vez.
-    No te preocupes soy cristiano yo  ayudo a todo el mundo.
-    Bueno nos vemos cuídate y quédate cerca  que por aquí paso mucho,  así si me vuelvo a quedar en la cuesta me ayudas.
-    Ciao.
-    Ciao.

Bueno cuando dicen que son cristianos yo creo que se refieren a lo que nosotros entendemos por cristiandad. Esto quiere decir que no practican otras religiones sincréticas de la Isla como la Santería (Regla de Ochá) que tiene nexos  con la   religión Cristiana. Por tanto él se considera cristiano puro, sin sincretismos o mezcla de religiones africanas.
En la actualidad hay un resurgir  de los  cristianos, debido una mayor transigencia  del estado, que ,desde que permitió la visita del Papa Juan Pablo II, ha liberado la práctica de cualquier religión. Por tanto, ellos asocian el ser cristiano con bondad absoluta o  “no preciso que me des algo” en contrapartida, cuando en realidad, esto es propio de casi todas las religiones, lo que pasa es que no se pone en práctica. Recuerdo en Nepal que un monje budista, en el templo de Pasupatiná,  me dio una bendición sin yo pedírsela y al ver que no le daba ninguna rupia, puso un gesto de molestia en su cara. No sé, pero una cosa es la espiritualidad y la otra es que hay que comer y  cuando hay poco que inventar para llevarse algo al estomago, creo que se pierde, inexorablemente, la espiritualidad de hacer las cosa por unas simples gracias.

Después de  poner gasolina arrancar y andar unos 500 metros, se vuelve a parar cerca de “La Rampa” a los diez minutos vuelve a arrancar, se para otra vez  encalle  23 .El coche se paraba cada 10 minutos aproximadamente.  Llego a malecón y se me para en medio del cruce. Yo no hacía más que sudar. El calor era insoportable y la tensión de marchar y parar me tenía agotado. Dos pescadores están encima del malecón, se dan la vuelta y me dicen. Compañero has ponchado (pinchado).
¡Coño lo que me faltaba! ahora hay que cambiar una rueda. Bajan corriendo del poyete del malecón y se me queda mirando. Me dicen.
-     Y entonces ¿cuál es el plan?
Qué bueno como si fueran mis amigos acababan de hacer suyo el problema.
-    Digo, pues cambiar la rueda claro está.
Saco el gato de la parte trasera haciendo el esfuerzo para poder abrir la el capó. Ya presiento que esta cerradura me la va a liar. No había acabado la frase ya estaban poniendo el Gato debajo del eje.
-     Asere apóyalo en el eje. Si no, no  lo subes lo suficiente.
-    ¿Pero tú me vas a enseñar a mí a cambiar una rueda ponchada asere? Oye yo soy “un caballo” no necesito que me digas lo del eje, mi tío tiene uno igual.El Moscovich es muy alto de ejes y los gatos convencionales no alcanzan a subirlo lo suficiente, sobre todo cuando cambias a una rueda 185 que además tiene algo  más de radio.” El Mosca”  tiene una especia de apoyo en el eje para poder colocar  el gato y conseguir la altura necesaria para que la rueda quede en el aire y se pueda reemplazar. Después de 5 minutos la rueda está cambiada. El dueño tenía un gato espectacular. Nada que ver con los que usamos aquí. Era como los de los talleres pero en pequeño de dos maniobras subías el coche de otras dos lo bajabas y con cuidado por que bajaba muy brusco.
-    Bueno compañeros gracias por vuestra ayuda se os quiere.
-    No hay lio  hoy por ti mañana  por nosotros.
-    ¿Necesitáis algo?.
-    Pescar algo que la cosa está dura mi hermano y llevamos dos horas y nada de nada. A ver si se nos da y cogemos una picúa de unas cuantas libras.
-    Bueno suerte con vuestras pesca y que Siete Rayos os proteja.
-    Maferefun Siete rayos…(7b)

Después de esta nueva hazaña estoy molido y lleno de negro de las ruedas por todo el cuerpo, apesto a grasa. Decido no cruzar el rio por el túnel, no quiero ni imaginar que el coche se me queda en el túnel así que voy por el puente de hierro y se me vuelve a calar.

Cuando llego a la casa son las 9, dos horas para llegar desde la Habana vieja a la Puntilla Todo un record .Yo creo que andando hubiera tardado menos, estoy agotado. Pienso en devolver el coche al dueño al día siguiente. Entre que se calaba, la falta de control de la gasolina y los pinchazos yo creo que no iba a merecer la pena. Desde la casa llamo a Carlitos, pensé.. y dicho y hecho le llamé.

Me contesto que no comprendía lo que le pasaba que no era normal
-    ¿Pero te lo llevaste bien? No se calaba. No te preocupes  mañana ,. Como estoy de vacaciones llevo al mecánico.
-    Mira me lo he pensado y esto es muy complicado. Me da pena que estés viniendo a arreglar el coche, me sabe mal, creo que es mejor entregártelo y que me alquile un coche.
-    Ni hablar mañana temprano estoy ahí con el mecánico.

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