Mis experiencias de viajes de placer, negocios, aventuras viajeras por todo el mundo. Una confesión de lo que hago y mis comentarios globales a cerca del mundo en el que vivimos.
CONFIESO que he VIAJADO - Conclusiones
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Conducir el Moscovich durante esos 20 días me hizo reflexionar en algunos valores que yo creo que en nuestra sociedad hemos perdido, quizá por la comodidad con la que hemos vivido en los últimos años. Me recordó a mi época con 17 años. Yo fui de la generación de la “Puig Cobra” una moto que era la delicia de los quinceañeros  y la verdad me pasaba el día inventando para que la moto no me dejara tirado. Pero ese esfuerzo por conseguir que la máquina funcione. Que cuando te quedas tirado, tienes que usar tu imaginación, porque si no  te quedas en la calle. Ese esfuerzo por conseguir los objetivos que uno persigue es lo que hace que al final del día, uno se sienta más fuerte, es el superar los retos de tener un privilegio. Si, el privilegio del transporte propio ,cuando nosotros en nuestra sociedad, pensamos que tener nuestro propio vehículo, es prácticamente, un derecho.

También he visto que la gente se ayuda más de lo que yo pensaba. En el malecón dos pescadores que no me conocían me ayudaron,  otro me dejó un par de  pepinos  para poder llenarlo de gasolina y poder seguir adelante. Un mecánico me fió sin conocerme de nada. Nosotros, en Europa ya no somos así, si alguien tiene un problema! que él mismo se las componga¡. Yo creo que en ese sentido nuestra sociedad ha enfermado .No nos ayudamos no cooperamos y no somos solidarios con el prójimo.

Su humor les hace afrontar los problemas cotidianos con energía y al final del  día, cuando han “resuelto”, tienen que sentirse reconfortados. Lo que no les mata les endurece.
Conducir el Moscovich ha sido toda una experiencia. A la pregunta Te ha gustado la experiencia diré que “absolutamente si”. A la pregunta ¿Estarías dispuesto a repetir la experiencia? Contestaría
-    ¡ Mil veces!

Pero esto es el principio por que después del Moscovitch mi amigo se compró un Lada… y ya veréis la próxima “Mi Lada y yo”.

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