Mis experiencias de viajes de placer, negocios, aventuras viajeras por todo el mundo. Una confesión de lo que hago y mis comentarios globales a cerca del mundo en el que vivimos.
Confieso que he viajado - Día 1 de Septiembre. La gran despedida
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He decidido alargar mis vacaciones un día más. Mi amigo Roberto es músico y ahora vive en Alemania. Me envió un SMS comunicándome que venía a Cuba un par de semanas y he hecho todo lo posible  por coincidir con él, al menos un día. Por tanto tengo un día más de coche para poder buscar alguien a quien dar boteo.

Como es uno de mis últimos días, he pasado a despedirme por casa de algunos amigos. Ya por la tarde me paso por San Lázaro y decido despedirme de Angelito. Estamos charlando un rato. Ha diluviado toda la tarde y he decidido quedarme en su casa   un buen rato. El caso es que el Moscovich se ha inundado y a mí me a pillado en Chancletas bañador y con una gorra tipo beisbol que  me hace pasar por cubano.

Cuando deja de llover decido marcharme y se me pasa por la cabeza el buscar yo al tipo al que dar boteo. Si él no me encuentra y hay que terminar la historia ¿Por qué no buscarlo yo?
¿Cuántos me habían pedido boteo y yo no se lo había dado? Simplemente era ir a la calle más propicia para hacerlo, decido subir a Neptuno, eje por donde pasan maquinas  que cruzan La Habana. Cojo Neptuno desde el principio. Desde  el paseo del Prado  como siempre bulliciosa,  está llena de gente que entra en unos comercios que ya eran decadentes hace 35 años.
Paseo ojo avizor, me miran, pero nada. Una mujer mayor me hace la señal. El Bushido me obliga a permanecer quieto. Paso desapercibido voy con una gorra de beisbol como siempre en bañador y chancletas. A esta altura del verano me ha dado mucho el sol y no tengo palidez de piel, mas bien lo contrario parezco “trigueño” eso ayuda un montón. ¿Cuántas veces habré pasado por Neptuno y me ha parado veinte personas pero nada, no cae la víctima. Sigo adelanta hasta que salgo a Infantas. Nada, desisto y me voy a casa. Otro verano será, ¡Qué le vamos a hacer!

Decido quedar con mi amigo Alfaro en La Habana vieja y me tomo una jarra de cerveza por la noche. De vuelta a casa pienso en que los 20 días se habían pasado volando y mientras voy por la calle Zanja me pasan imágenes de todos los tipos que yo no  he cogido para dar boteo, realmente pienso que hubiera sido un broche de oro para unas vacaciones distintas. Decido ir por línea y cómo voy con la ventanilla abierta y llevo el pelo muy largo me he puesto la gorra a pesar de la oscuridad. Por lo menos no se me hecha el pelo en la cara.
Según me coloco la gorra que me quita algo de visión mientras maniobro pasa lo que tenía que pasar,  algo extraño. Me hacen una señal, muevo la cabeza y ahí está. Un hombre de unos 40 años fuerte, trigueño; me para con autoridad.

Paro con semblante serio. Pienso “Lo tengo, este es mío y no se me escapa”, mientras me pregunta.
-    Compadre! ¿Pasas el  túnel de línea?
Afirmo con la cabeza
-    Si me llevas directo te pago 1 CUC.
Me río y digo que no con la cabeza. El sabe que llevarlo sólo a él, sin nadie  es más rápido y caro . Me dice que me da dos. Pienso que es poco, que el precio real serían 3, pero no quería perder el “punto”. Le digo con semblante serio mientras hago un gesto con la cabeza.
-    ¡Dale! No me atrevo a hablar más porque si me oye el acento se acaba el negocio. No se me pueden escapar dos palabras juntas, porque si lo hago el tipo me machuca.
Coño va a ser largo, es recorrer gran parte de una de las más largas avenidas, Línea y sin decir nada los dos solos. Si por lo menos tuviera radio, disimulaba pero no va a ser posible.

Nos ponemos en marcha y me mira de arriba abajo, esto no es típico en un Cubano, mira para adelante porque se ha sentado en el asiento de  al lado del conductor.
Yo sé que me juego la historia, nada más, pero me pone nervioso porque no quiero perder el poder contarlo. De repente ocurre lo que no quería que pasara… se pone a conversar.-    Que noche compadre, no he conseguido maquina. Todas subían llenas. Ha llovido toda la tarde. Voy fundío que clase de perro calor asere.

Me mira. Si digo más de una palabra estoy frito. Decido empezar con gestos y me encojo de hombros haciendo como una especia de no con la cabeza, como intentando decir algo así como  “No no no... No se puede con este calor” y pongo cara de circunstancias. Como ve que no le digo nada se calla y empieza a mirar por la ventana, a saber lo que estára pensando, esto se va a hacer largo. Voy por avenida  D y me queda todo el abecedario de calles. Sueño con llegar a paseo porque creo que a partir de ahí se me va a hacer mas fácil, pero es que me pillan todos los semáforos. En cada semáforos mira a las chicas  que hay boteando o simplemente haciendo botella y me dice que si vemos alguna guapa podemos pararla. Yo una vez más me río. Supongo que el entiende que no me importa, pero si sube una más me va a hacer hablar y se va a liar.

Decido acelerar para terminar la carrera cuanto antes, pero es que el Moscovich no da más de sí. En G (Avenida de los presidentes) toca pararse otra vez. Hace poco que en esta avenida pusieron una estatua nueva de Eloy Alfaro que fue Presidente de Ecuador. Es una avenida muy bonita con un bulevar enorme, pero en este momento, ni me parece bonita ni veo el bulevar  .La quiero pasar cuanto antes.. Él semáforo se hace interminable, veo que me mira y se va a poner a hablar otra vez. ¡No por Dios!

Vuelve a ponerse el rojo el semáforo en Paseo y entonces me pregunta  por dos chicas que están haciendo botella de pié a unos pocos metros del coche:
-    Mira que dos jevas, déjalas que suban compadre y las acercamos un poco a su lugar.
Nos miran como diciéndonos ¿podemos subir? Pidiéndonos una invitación a la botella. Van juntas, porque estaban hablando entre ellas sonríen  y están paradas en el semáforo. Una es delgada  con un aspecto muy Soul, prieta. Lleva implantes, seguro, porque tiene el  pelo perfectamente liso. La  Amiga es un poco mas redondita y mas clarita diría mulata (10*), muy linda, sonrisa perfecta , también, aunque un poco mas bajita lleva un vestido naranja con muy buen gusto. Ambas llevan la falda  corta, la delgada alta se hace ver muy esbelta y lleva unas sandalias acharoladas medio altas con tiritas que dejan entre  ver unos deditos finos y bien cuidaditos,  con muy buen gusto. La verdad es que dan ganas de parar y subirlas al coche, aunque sólo sea para darles las buenas  noches y preguntarles a donde van,  pero tengo sentimientos contradictorios al respecto. Si las subo hablo, Si hablo la lío se dan cuenta y entonces pierdo al punto. Pierdo mi historia.
-    ¿Asere mira las damos botella?-  

Hago un gesto solemne con la cabeza. Como diciendo que no, justo se pone el semáforo en verde y arranco sin dejarle pensar, pero el tipo se tuvo que decir así mismo. Que clase de comemierda por Dios. Claro, él no entendía que yo estaba para el negocio y no para complacerle a él. Me importaba mucho más terminar la carrera, que de paso, me pillaba de camino a casa, si llegaba, todo era redondo. Llego al semáforo a la altura de 12, justo antes de cruzar en túnel de la bahía. Ya no quedan recursos, no puedo decir más que no, No puedo efectuar más gestos con la cabeza. Las gotitas de sudor me invaden la frente y si no se notan, es porque gracias a llevar el pelo largo y  me he puesto la gorra, el sudor se esconde tras esta, pero siento  que la gorra está empapada. De repente se pone la luz en verde y acelero de manera tan brusca como me permite el Moscovich. A él  parece que no le afecta, pero por lo menos se olvida de hablarme. En poco tiempo estoy encarrilando para bajar por el túnel-. Estoy a punto de acabar la historia. Ya me queda poco pero parece que el túnel hoy es mas largo que otras veces. Bajo el túnel de línea, pienso en que no se quede tirado “por  todos los santos del pabellón Yoruba”. Lo bajo en carrerilla  y lo subo a todo lo que da el coche,  cuando salgo del túnel  pienso como decirle en  donde carajo paro ya para sellar la historia. De repente se me ocurre  la palabra mágica.
-    Dímelo.
Me señala para que pare el coche y así poder  bajarse, me mira, extiendo la mano y me suelta sendas  monedas de un CUC . Miro las dos piezas, me siento liberado, se despide y le digo un adiós con acento Cubano.
-  Shaaao.
De repente veo que por la otra puerta del coche se me quiere subir una mujer de unos 50 años. Por Dios ¿pero es que no me van a dejar descansar?
-    A  96 ¿subes por línea?
-    ¡Me voy a comel!

Ellos le dicen así a cenar.  Ella sin decir nada desiste,  me da las gracias y se da la vuelta. Con la felicidad de conseguir mi historia casi la vuelvo a llamar y la llevo gratis pero era tarde. Había quedado para ¡comel! y claro no se puede hacer todo.

Bueno, prueba conseguida. Me  ha costó disimular. Tuve algo de remordimiento con los dos CUC´s que le he cogido al hombre,  pero a fin de cuentas me los gané trabajando. Intentaré hacer una buena acción con esos dos CUC´s así que en cuanto vea un vendedor ambulante le compraré  cualquier cosa. Esto es fácil porque en la casa a la que voy, suelen venir todo tipo de vendedores ambulantes. Saben que hay turistas y que es fácil venderles algún dulce. Así lo hice, nada  más llegar estaba una vendedora de frutas en la puerta de la casa  y le compre dos aguacates del tamaño de dos melones  dos mangos y dos mameys que automáticamente le regale a la dueña de la casa para que hiciera una buen desayuno .Así todos los obreros que trabajaban en su casa  podrían tomar un buen batido algo  al día siguiente. Como dicen en la India “Todo lo que no se da se pierde”.

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