He conversado con mucha gente durante mis  viajes y siempre que van a un sitio me dicen. EL año que viene si podemos vamos a …. Y queremos conocer a…. porque aquí ya hemos estado. Bueno mis mejores experiencias las he vivido cuando  iba por segunda tercera, cuarta vez a un sitio.

En un viaje a Londres es muy posible que en tu primera incursión no pases del British  Museum. La torre de Londres y … el museo de Madame Tousssaud y un porto Belo los domingos.
Yo creo que en un segundo viaje se puede hacer por ejemplo.
•    EL puente de la torre (Towerbridge. Tiene sus máquinas hidráulicas y pasan un fantástico video histórico de como los wright se pelean contra Tories por la construcción de esta fabulosa obras de ingeniería.
•    Visita a Greenwich por el barco que sale del Pier de la Torre de Londres en una visita increíble por el Thames viendo los docs de los almacenes de algodón y l posada de Oliver Twists y los legendarios escenarios de Mark Twain. y poder visitar Greenwich,  su magnífico observatorio astronómico pisar la línea del  meridiano, y terminar ese día visitando el Barco  más bonito de vela que yo he podido ver. El legendario Cutty Shark . Un fabuloso Clipper que batió todos  los records de velocidad de la época transportando  té y especias por su ruta de Asia a Londrés en un tiempo record.
•    Tate Gallery y poder visitar sus fabulosos cuadros de batallas navales totalmente apocalípticos que te hacen sentir que vas a la zozobrar en un barco que no sabes si está ganando la batalla o se está  hundiendo.
•    Por última alternativa domingo de mercadillo en Camdem Town. Mucho más British  más auténtico, con sus canales de  agua  y inmensas tiendas que por la noche anterior habían sido discotecas. No dejéis de visitar The Ciber Dog… Tienda especial para habitantes de otro mundo.
Con este plan, yo creo que se disfruta mucho más que con el primero, sin embargo, el primero hay que hacer lo también  pero…¿ renunciaría al segundo con tal de ir a un sitio nuevo?-
La respuesta a es que  no en el 80% de los casos.

Un lugar ya conocido te inspira mayor confianza, puedes volver a comer esa comida que te gusto en ese restaurante que , probablemente encontraste por causalidad y resulta que, tiempo después, en tu regreso el camarero es el mismo … Lovely.. como dirían los ingleses.


Recuerdo la increíble sensación que tuve cuando en mi primer viaje llegué a Jogyakarta. Era como de cuento de hadas  y se oían desde primera hora de la mañana los “rin rin” de las bicicletas. Aportaba  toque romántico a la ciudad. Recuerdo que cené en el Hotel Ambarrukmo Palace en un restaurante que estaban las danzas de Jogyakarta, las oficiales, en una cena increíble que nos sirvieron Langosta Thermidor por menos de 20 dólares. 20 años después  volví al mismo lugar con la ilusión de oír los rin-rines mañaneros de las bicicletas y me encontré con una ciudad llena de humo por unas motos espantosas que hacían un ruido infernal. La ciudad infestada de esas diabólicas motos me hizo vivir  a un ritmo que era más que estresante. El Hotel Ambarrukmo había cerrado su restaurante y en su lugar unas llamadas Danzas de Yogyakarta hacían un espectáculo en el templo de Pram Banam. Espectáculo en un lugar pintoresco pero  la danza no acompañó. Los lugares cambian es parte del progreso y no se puede evitar. Aún así habiendo perdido su glamour Yogyakarta es el lugar inexcusable de visitar en la isla de Java y seguro que los nuevos viajeros encontraran el Glamour hoy al igual que yo lo encontré hace 30 años