Mis experiencias de viajes de placer, negocios, aventuras viajeras por todo el mundo. Una confesión de lo que hago y mis comentarios globales a cerca del mundo en el que vivimos.
La Habana en un Moscovich

Seguimos con influencia del Huracán. Aunque por la mañana hay Sol, por la tarde caen tremendos chaparrones y a veces tengo que parar por que el limpiaparabrisas del Moscovich funciona activándose  desde  un interruptor en el centro del salpicadero. Este, solo tiene una marcha bastante lenta y hay que pararlo cortando el interruptor manualmente.

Imaginaos tomar una curva con el suelo lleno de agua, con los dos pies en el aire para poder accionar el embregue y dar toques de freno y tener que activar el limpiaparabrisas al mismo tiempo. Es que sólo imaginárselo ya cuesta, pero cuando me vi en el problema, decidí que en los  momentos de mucha lluvia me debía  parar por seguridad. La lluvia arrecia y me estaciono debajo de un árbol en la Calle San Rafael, no hay nadie por la calle. Una patrulla de policía que va en un Lada, se para justo a dos metros de mí. Es imposible avanzar con estos limpiapiaparabrisas que no  drenan lo suficiente. Ellos me miran, intentando buscar un pretexto para llamarme la atención, pero creo que el agua que cae les invade y se dejan llevar por la pereza. Simplemente me observan.

Vengo de cenar de casa de Jorge Luis  Alfaro, es mi otro yo, nos llamamos  igual y le encontré a través de la Web de los Alfaro hace mas de 8 años, Somos buenos amigos hemos desarrollado una  buena relación. De vuelta,  para ir a la puntilla me dirijo a parque central, luego cojo Reina y salgo a Carlos III. Es noche cerrada. Yo diría que  cerca de las 11, refrescaba e iba con las ventanillas abiertas, como todo el verano. Enfrente del edificio de la Logia se pone el semáforo en rojo y se acerca un tipo mulato con muy buena pinta, atlético, yo diría que era jugador de Voleibol, mete la mano por la ventana del acompañante del conductor lleva una anillo con sello  de oro.
-    Mi amigo, te doy dos  dólares por ir hasta Ayestarán.
JA! Ya tenía al punto. Me disponía a coger el dinero cuando le dije.
-    Sube.
En ese momento me contesta.
-    No es para mí,  es a ella a la que hay que llevar.

Un día sin demasiados incidentes fui al mecánico de detrás de la casa. El de la “tupisión”
-    Buenos días:, mire la cerradura del portón trasero se ha quedado agarrotada y no va ni para adelante ni para detrás.
La miró  con esa mirada perdida que dedica a todo lo que mira. Que no sé si es para hacerse el importante, pero en honor a la verdad  siempre acierta con suma precisión.
-    Mijo eso es mejor que te lo repare un cerrajero, es más, que sea el que la puso por que es inventada y si no, no va a dar con el problema. Lo suyo es que se lo lleves al dueño y que lo revise el. Yo soy mecánico, no cerrajero, y me temo que te la voy a estropear aún más.

Toca el día de llevar a las sobrinas a la playa,. Voy a Santa María , Mar Azul. Me marcho a eso de las 10 para no coger “La calor”.
Recojo a Karla que vive en 140 y luego paso a por Melissa que vive en 14. Está última tiene 4 años pero es muy inteligente. Yo  diría que ambas  están por encima de un coeficiente normal, aún con la diferencia de edad hablan como adultos entre ellas.. Cuando la pequeña   sube al coche se pone de píe en la parte de atrás y sin siquiera darme los buenos  días me dice.
-    Odio este coche!

Me partí de la risa porque le salió del alma y sin duda empieza por la peste a gasolina que te queda cuando te bajas del coche. Se pega a la ropa y no se vá.
En ruta  el coche se comporta estupendamente, sin pasar de 80, sigo siendo invisible a la policía lo que me reconforta. No me paran en la carretera para decirme que iba demasiado deprisa, entre otras cosas porque el Moscovich no da más de 90.

He decidido alargar mis vacaciones un día más. Mi amigo Roberto es músico y ahora vive en Alemania. Me envió un SMS comunicándome que venía a Cuba un par de semanas y he hecho todo lo posible  por coincidir con él, al menos un día. Por tanto tengo un día más de coche para poder buscar alguien a quien dar boteo.

Como es uno de mis últimos días, he pasado a despedirme por casa de algunos amigos. Ya por la tarde me paso por San Lázaro y decido despedirme de Angelito. Estamos charlando un rato. Ha diluviado toda la tarde y he decidido quedarme en su casa   un buen rato. El caso es que el Moscovich se ha inundado y a mí me a pillado en Chancletas bañador y con una gorra tipo beisbol que  me hace pasar por cubano.

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