Mis experiencias de viajes de placer, negocios, aventuras viajeras por todo el mundo. Una confesión de lo que hago y mis comentarios globales a cerca del mundo en el que vivimos.
Día 24. Irene

El día amanece con un color del cielo plomizo. Dicen que estamos bajo la influencia de un huracán llamado Irene .El ojo de Irene,  va  a pasar por el Norte, a unas 200 millas de Cuba. En principio parece una distancia considerable,  pero a veces las influencia ciclónicas  traen mucha inestabilidad y por su puesto lluvia. Que en el caso de Cuba suele ser mucha lluvia.
Arranco el coche dentro del jardín y como siempre, arranca a la primera. Sonido ronco y de un estruendo está en marcha, simplemente Ruso. Uno de los “galos” me mira desde su ventana sonriéndome. Es anticuario y se ha enamorado del Moscovich me mira y se ríe.
-    Antes de igte me tienes que dag el teléfono del  pgopietagio.

Es que este buen hombre piensa que mi amigo se lo va a alquilar y todavía no le he metido en el melón que no me lo alquiló. Uno de los problemas de los extranjeros camajanes(9b*) es que etiquetan enseguida que todo lo que hacen los habaneros es por   dinero y no entienden que hay gente que tiene amistad de verdad.
He ido a primera hora a la gasolinera, a poner  gasolina “motol”. Me la ponen sin problemas, ya me conocen,  siento que dentro del coche, se me está pegando más peste a gasolina de lo habitual, pero no le doy importancia.

He circulado con tranquilidad por toda  La Habana y aunque me piden boteo, no encuentro “al Punto” objetivo de mi historia. Esa noche Julito Padrón me ha dado tres invitaciones para ir a verle al teatro Garcia Lorca. Vamos y vemos una actuación estupenda del Grupo Interactivo que toca con Bobby Carcasez. La verdad me han impresionado, están muy fuertes. Ha llovido bastante durante la actuación, así que cuando salgo a coger el coche, me encuentro que el suelo tiene agua. Ah! esto es importante porque veo que si llueve hay que dejarlo en algún sitio resguardado o me puedo encontrar con una piscina portátil y  a lo peor ni arranca.

Qué va, el  “Mosca” Arranca sin problemas y con las luces puestas, luces con las que no se ve casi nada. Veo que sale humo  por delante de los faros y me contesto. “Claro por eso huelo a humo”. Dejo a mis invitados en sus respectivas casas y me dirijo a la puntilla dando un paseo en el Moscovich por el malecón con las ventanillas abiertas. Este es quizá el  único momento del día que uno puede tener cierta sensación de frescor.

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