Mis experiencias de viajes de placer, negocios, aventuras viajeras por todo el mundo. Una confesión de lo que hago y mis comentarios globales a cerca del mundo en el que vivimos.
Despertar en La Habana

Ya en La Habana, una vez acomodado en la casa, llamo a mi amigo  Carlitos  y le pregunto si la oferta que me había hecho en España, dos meses atrás, seguía en pié y podía circular esos días con su coche. Me dice:
Claro mi hermano, eso está hecho, mañana te lo llevas, te recojo y vamos a mi casa a por el Moscovich.

El día siguiente quedamos en “La Puntilla”,un centro comercial que hay  al borde del mar, muy agradable, yo alquilo una casa muy próxima, tiene un jardín estupendo con almendros y Arecas, la dueña cuida el jardín con tesón y trata muy bien a  todos sus huéspedes, verdaderamente parece que estamos en nuestra propia casa.

Carlitos llega con puntualidad británica, después de recogerme comenzamos el viaje  charlando sobre la situación del mundo y sobre todo de Gadafi, que una vez más, estaba de moda. Unos días después, fue ejecutado en la calle y las imágenes fueron tomadas por un móvil, ahora lo pienso y reflexiono.

La sociedad global y de la informacion ha traído muchos avances pero esto de ver ejecutar  a la gente, sin la intimidad de su propia muerte, me parece espantoso, poco digno de cualquier persona y sociedad .Todos tenemos derecho a morir sin que nadie nos filme, sin que el resto del mundo vea como lo hacemos, sinceramente no son momentos que hay que compartir, en fin, después de este reflexión, sigo. Mientras hablábamos de la situación internacional, llegamos a  casa de Carlitos y me invita a almorzar. A la hora del café, estaba impaciente por ver la máquina con la que  iba a convivir en los próximos 20 días. Conocía los Moscovich, hay muchos circulando por La Habana, pero este era el que me tocaba y por tanto me producía cierta impaciencia saber cual era su estado. El propietario de la casa de huéspedes donde iba en el pasado, tenía uno amarillo. Su hijo, lo había  tuneado y le había puesto un motor nuevo   el coche sonaba de lo más bien. Nunca pensé que arreglar estos coches tuviera sentido pero después de este viaje cambiaría mi opinión.

-    Bueno acabamos el café, me dijo, vamos a por el Moscovich. Dame un chancesito para que coja la llave y lo sacamos a la calle.

 

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