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Esta aventura loca me ocurrió en un verano de crisis económica. Un amigo me prestó ,en La Habana, un coche Ruso bastante destartalado , con más de 40 años, y estuve todas las vacaciones más pendiente del coche que de mi tiempo libre.

Aun así aprendí buenos valores. Lo gran ventaja que representa tener coche en La mayor de las Antillas, a pesar de los contratiempos de este. Todo fue divertido y la verdad, volvería a repetir la experiencia. Lo he puesto por capítulos pero se puede leer todo de corrido si pulsáis los botones de seguir la lectura debajo de cada post.


Agosto de 2011. He pasado un verano justito de presupuesto así que, en aras a reducir gastos, eliminé el primero y más caro. El coche de alquiler. Un amigo en La Habana me propuso dejar su coche. El  no lo  usaba,  acepté encantado.

–    Lo único dijo- Es que… es un Moscovich.
-    ¿Y qué? - le contesté.
-    ¿Tiene ruedas?  ¿Volante?  Entonces me va a servir.
Esta es la experiencia de 20 días conduciendo un Moscovich por toda La Habana. Me ha pasado de todo… o casi de todo, pero he disfrutado. La vida se ve distinta a través del parabrisas de un Moscovich, sobre todo para los extranjeros (Yumas) que llegamos  a La Habana llenos de comodidades y no terminamos de entender la vida de la isla.
Por motivos obvios, no puedo dar los nombres exactos, pero ellos saben quiénes  son, que  les quiero y les admiro por enfrentarse todos los días a jornadas de autentica supervivencia.
A mis amigos Habaneros, os  lo dedico a todos, con mucho aché. Ahora os  comprendo aún  más.


Vuelo IB 6622  con destino a La Habana.

Madrid , 15 de  Agosto 2011,  me dirijo a el Aeropuerto de Madrid  Barajas. Eran las  16:00 cuando comenzamos   el embarque, el vuelo se  retrasa un poco debido, como siempre, a unos indocumentados que habían embarcado las maletas, pero no así mismos.

Antes del despegue, hubo que bajar sus equipajes del avión y eso llevó unos 45 minutos de retraso.  Qué le vamos a hacer. Supongo que el día que pongan sanciones a este tipo de despistes, se acabarán los contratiempos, mientras tanto toca aguantarse. El IB6622 es un   vuelo transcontinental que se  efectúa de día y siempre hay   algo que me motiva. Una hora antes de llegar a Cuba, en primavera y verano, si el avión vuela por su aero ruta habitual, al mirar por la ventana de la izquierda, se puede ver Bahamas. Muchas islas salpicadas de playas con agua color Azul turquesa y tonos verdosos. Siempre me prometo “Tengo que ir a Nassau” pero como está tan sólo a una hora de vuelo de La Habana, siempre pospongo mi visita y  lo dejo para el  viaje siguiente, en fin que  nunca llega el día. Este magnifica vista de playas  de postal, es un espectáculo que solo se puede ver en verano, cuando  el vuelo aterriza a eso de las 21:00 Horas. En invierno se vuela sobre  el archipiélago de Noche y sólo se ven luces. Si tienes la suerte de ir en lado derecho de la nave en  primavera, la puesta del Sol  dura horas ya que el avión  al desplazarse  en sentido opuesto al  movimiento de rotación de la Tierra  viaja hacia el anochecer. El fenómeno de puesta del sol puede llegar, en algunas épocas del año, a ser de unas casi 4 horas, para los  aficionados a la fotografía de crepúsculos   puede ser  todo  un “Master”.
Aterrizamos a las  21:45 cojo un taxi y me dirijo hasta la casa. Se me hace raro. Llevo viniendo muchos años y casi siempre alquilaba coche en el Aeropuerto. Todos me conocen en el alquiler de coches pero es que están por la nubes. Han seguido subiendo sin recordar que hay crisis mundial y en otros países cuestan tres veces menos y son tres veces más nuevos. Cuando se llega a esta formula del 3X3 yo decido prescindir de los servicios. Quizá será por mi formación pero no es aconsejable adquirir algo tres veces más caro y tres veces peor, por que suele dar problemas, así que con toda mi resignación, por que un extranjero sin coche en la habana está frito, me dirijo un poco cabizbajo en taxi hacia la casa.


Despertar en La Habana.

Ya en La Habana, una vez acomodado en la casa, llamo a mi amigo  Carlitos  y le pregunto si la oferta que me había hecho en España, dos meses atrás, seguía en pié y podía circular esos días con su coche. Me dice:
-    Claro mi hermano, eso está hecho, mañana te lo llevas, te recojo y vamos a mi casa a por el Moscovich.
El día siguiente quedamos en “La Puntilla”,un centro comercial que hay  al borde del mar, muy agradable, yo alquilo una casa muy próxima, tiene un jardín estupendo con almendros y Arecas, la dueña cuida el jardín con tesón y trata muy bien a  todos sus huéspedes, verdaderamente parece que estamos en nuestra propia casa.
Carlitos llega con puntualidad británica, después de recogerme comenzamos el viaje  charlando sobre la situación del mundo y sobre todo de Gadafi, que una vez más, estaba de moda. Unos días después, fue ejecutado en la calle y las imágenes fueron tomadas por un móvil, ahora lo pienso y reflexiono.
  La sociedad global y de la informacion ha traído muchos avances pero esto de ver ejecutar  a la gente, sin la intimidad de su propia muerte, me parece espantoso, poco digno de cualquier persona y sociedad .Todos tenemos derecho a morir sin que nadie nos filme, sin que el resto del mundo vea como lo hacemos, sinceramente no son momentos que hay que compartir, en fin, después de este reflexión, sigo. Mientras hablábamos de la situación internacional, llegamos a  casa de Carlitos y me invita a almorzar. A la hora del café, estaba impaciente por ver la máquina con la que  iba a convivir en los próximos 20 días. Conocía los Moscovich, hay muchos circulando por La Habana, pero este era el que me tocaba y por tanto me producía cierta impaciencia saber cual era su estado. El propietario de la casa de huéspedes donde iba en el pasado, tenía uno amarillo. Su hijo, lo había  tuneado y le había puesto un motor nuevo   el coche sonaba de lo más bien. Nunca pensé que arreglar estos coches tuviera sentido pero después de este viaje cambiaría mi opinión.


-    Bueno acabamos el café, me dijo, vamos a por el Moscovich .Dame un chancesito para  que coja la llave y lo sacamos a la calle.
-  

 


Presentando a dos  desconocidos.

Después de un café cubano fuerte y con mucho azúcar, el desapareció del comedor,  al instante vino con un mazo de llaves y me  hizo un gesto para bajar las escaleras de la casa. Ya en la calle, nos dirigimos a un garaje contiguo que pertenecía a  unos vecinos suyos, introdujo  la llave en la cerradura y tras un leve forcejeo,  abrió  una puerta  de chapa  metálica  que tenía soldada a un enrejado. Al abrir la puerta ahí estaba,  quietecito, bajo la sombra de la chapa metálica.
 Se veía la parte trasera. Un Moscovich Azul, buen estado de chapa, la pintura,eso sí descolorida, pero se veía bien robusto y sólido. Aparentaba tener unas ruedas mas anchas de lo normal. Su  tapicería estaba vieja pero sin un roto. El salpicadero era negro y estaba repasado con algo de plástico por encima para poder tapar las marcas que el Sol había ido grabando sobre este. El aspecto general daba confianza  así que llegó  el momento de sacarlo. Me sugirió que me apartara y me dijo que le esperara fuera para darme  unas cuantas recomendaciones de uso.

 


 Manual de instrucciones.


Eso hice. Me  aparté  El coche arrancó a la primera, con precisión Rusa y un sonido ronco.. Dio marcha atrás y lo sacó unos 5 metros de garaje. Lo paró y me empezó e explicar el ritual de cómo arrancarlo y su debido mantenimiento
-    Le he cambiado el Aceite. Todo está bien ,las bujías son nuevas no te van a dar problema “tranquilo vas a manejar sin lío”.
.Bueno todos los coches de esa época tenían “Starter” así que empezó por recordarme que, sin esto no arrancaba.  Allí no le llaman el Aire, le dan otro nombre que no recuerdo bien , creo que es ¨el ahogado . Me dijo que por la mañana había que tirar del ahogado para arrancarlo ya que  estaba frío. Pero  ¿qué frío? si hacer un calor insoportable, pero claro el motor no tiene este patrón de temperatura y hay que tratarlo bien para que arranque y así  aportar una mezcla más pura de gasolina, que es lo que le permite trabajar en régimen frío.
-    Como abrir la puerta tiene  su truco y sobre todo no la cierres desde dentro o me vas a tener que llamar. Cierra con la llave siempre desde fuera la puerta del conductor.
-    Normalmente lleva unas ruedas  165 pero yo, para que sean más fáciles de conseguir   los repuestos ,se las he cambiado por unas 185.


-    Pero… ¿Consumirá más?.


-    No creo que mucho más, pero el coche agarra mejor y de por sí tiene problemas de adherencia .Con las 185 irás mejor.


El interior había visto días mejores, pero la verdad, todo lo que necesitaba estaba en unos interruptores que se situaban  en al lado derecho  del volante. Parece que no eran los originales. De plástico negro eran  sólidos como el coche.
-    Vamos a la gasolina,  tienes que abrir la tapa trasera del maletero.
Buscó en el mazo de llaves y sacó una nueva. Con cierta paciencia a la hora de abrir, ya que la cerradura se quedaba loca, consiguió levantar la tapa del maletero. , había un depósito de plástico con una goma que conectaba por debajo del coche al carburador, me dijo:
-    El depósito es inventado (1) así que tienes que abrir la tapa y luego desenroscar el tapón del depósito para llenarlo.
-    ¿Y como sé cuando entro en la reserva, Donde está el piloto que me avisa?
 Se partió de la risa.
-    Tienes que abrir el depósito y mirar de vez en cuando. No te olvides o te quedas sin gasolina. Debes llevar una linterna o la luz de un móvil para ver por la noche. No te preocupes, en dos días sabes calcular lo que tienes.
¡Madre del amor hermoso!, que de cosas había que hacer para llevar ese coche. No sé si me iba a acordar de todo. Esto empezaba a preocuparme. ¿Podría adaptarme a esto? Es que el coche te exigía examen continuo.
-    El freno de mano, dijo, funciona perfecto, el coche se queda clavado, con el freno no hace falta meter marcha. Descuida que aquí si que no hay lío.
La verdad es que el freno tenía pinta de ser sólido así que al  probarlo vi que se quedaba clavado  en seco y pensé que esto me iba a dar cierta confianza.
-    La suspensión es  de ballestas así que cuidado en las curvas  por que el coche hace un efecto de flaneo, pero como te dije ,los  185 te ayudaran a controlar más el carro. Pero no hagamos “trajiquismos” mi hermano, que el coche es robusto ya verás que vas a ir súper que bien.

 


 Rusos, Solidez versus diseño.


Habéis leído que en varias ocasiones he insistido de solidez Rusa, pero es la pura verdad. Hay cientos de artefactos en Cuba que son de la época Rusa y que aún funcionan como el primer día. Eso sí, un transformador de corriente pesa unos 8 kilos y es del tamaños de una caja de zapatos. No se calienta y nunca falla. Las neveras o los aíres acondicionados siguen funcionando como si no pasara el tiempo. Hacen un ruido que no te deja dormir, pero eso si como el primer día.
 Hace un par de años, en Cienfuegos visité los  depósitos  de una refinería de petróleo de fabricación  Rusa que estaban rehabilitando para volver a  entrar en ciclo de proceso. Después de 20 años de desuso, las paredes estaban totalmente oxidadas. Pregunté al ingeniero que si tuvieron que reducir el grosor de los depósitos para quitar todo el óxido y me  dijo que si. A la pregunta que cuanto redujeron  me contesto que unos 8 milímetros.
-    ¿8 milímetros? Eso es una burrada. Si esas paredes no deben tener más que 16 ó 18 Mm.
-    Estas tenían 40 Mm. 8 no es nada. Sigue más que entero.
-    ¿Me dices que has rebajado   8mm de pared para quitar el óxido?.
-    Si esto es normal en los depósitos Rusos. No hay problema, sobra grosor en el  depósito para hacer dos rebajas más.



Las Venera, sondas Rusas en Venus.


Es conocido que los americanos, durante los 60´s  enviaron   sondas a Venus. Al intentar aterrizar en el planeta , fueron  atacadas por los ácidos de la atmosfera venusiana. La  primera sonda cayó al suelo en un estado deplorable  nunca emitió señales. Las temperaturas de hasta  500 grados y una presión de 90 atmosferas terrestres por centímetro cuadrado  prácticamente las destruyó antes de llegar a suelo. Quizás tecnológicamente iban bien equipadas pero su estructura era débil.
Por ese mismo tiempo, los Rusos, en su competición por el “control del espacio”  se enfrentaron al  mismo reto,  enviando las sondas Venera que, a partir de la Venera 7, incluso enviaron imágenes en color a la Tierra. Dicen que incluso, hace tres años, se han visto imágenes de las Venera posadas en la superficie del planeta vecino, Estas fotos han sido emitidas  por los Orbiter Rusos fotografiándolas en un buen estado en un planeta que llueve metal derretido en la cumbre de sus montañas.,  Varias sondas  Venera  permanecen igual que el primer día, impolutas.  Este es el típico ejemplo de  concepto  Ruso. “Feo pero hasta la eternidad”.

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Moscovich Estandarte de la Automoción Rusa.


Por hacer un poco de historia, diremos que  Moscovitch en Ruso significa “Moscovita” y es una marca de vehículos de procedencia Rusa, que comenzó su producción en plena crisis de 1929.  La Moscow Automotive Plant , división de GAZ, comenzó con una producción de 24.000 coches por año y aunque fabricaron coches con otras marcas, Moscovich, fue sin duda, el éxito empresarial de la MAP. En 1941 la planta fue trasladada a los Urales debido a la segunda guerra mundial y comenzaron a hacer vehículos de transporte militar (de ahí  quizás su robustez). Durante la segunda guerra mundial, los Rusos, trasladan los utillajes y su correspondiente cadena de producción de Opel Kadet, desde Alemania a  Rusia, lo que les ayudó a dar un salto cualitativo en los procesos de fabricación de su vehículos, que cada vez eran mas aceptados por todos los países periféricos.
 En 1946, una de las plantas llamada MZMA, empezó a producir un coche llamado Moscovich 400, basado en el mismísimo  Opel Kaddet y fue, para el fabricante, un éxito rotundo. En las siguientes décadas el Moscovich se empezó a producir en otros países del telón de Acero como Bulgaria, que permitió exportar tecnología rusa a toda la área de influencia Soviética.Eran coches muy duros, parcos en su diseño, pero en aquella época, después de una guerra mundial, con las carreteras destrozadas  y con  las dificultades derivadas de la reconstrucción en esos países, cumplían una función social incuestionable. No se rompían,  eran Rusos, eran coches económicos. Todos los Moscovich,  tenían tracción trasera a excepción del  modelo Aleko-141, que presentó una serie de innovaciones tales como su tracción delantera, espacio y comodidad. Su suspensión, estaba inspirada en modelos Audi. Hay gran cantidad de ellos en Cuba.
Pero para aquella época  y a pesar de las innovaciones en el Aleko,  la suerte ya estaba echada.  Comenzaron las fusiones, las adquisiciones y las economías de escala. El mundo del automóvil no dio tregua a los fabricantes que no se fusionaron con otras grandes marcas. La crisis económica y una deficiente gestión, llevó a la fábrica a la bancarrota. En 2002 Moscovich presentó la solicitud de quiebra. La planta quedo cerrada y completamente abandonada.
La fabrica era enorme y gran parte sigue aún vacía, incluso dicen que siguen quedando piezas en los almacenes. Una parte de la planta en desuso, fue aprovechada por el joint  Venture que se creó entre Renault y OAO Avtoframos , hoy en día, parte del edificio se está utilizando para ensamblar el Logan Sedan,
Así se cerró la historia de este fabricante Ruso que hizo modelos muy carismáticos. Entre  los que se incluían coches de carreras, prototipos, descapotables y todo terreno,  de estos últimos, he podido ver algunos en Cuba, pero donde hay una enorme cantidad es en  Mongolia. Son increíblemente duros y prácticos y en el Desierto del Goby, no quieren hablar de ningún todoterreno que no sea  un GAZ.
El moscovich es , sin duda, el coche que representa ¨la revolución”. Su fabricación de origen ruso , junto con los Lada  (ellos los llaman Carros) representa el periodo de ocupación Rusa. Fueron llevados por el Kremlin  durante los 60 y supongo que en gran parte dieron servicio a los Rusos que vivían en la isla.
Por su puesto que el Moscovich no es el único “carro fuera de contexto” La Habana es una amalgama de carros de todos los países y todas las épocas. Yo he visto circular Buicks, Chevrolet Bell Air , Cadillacs de los 50, Dodges, el interrogante  Strudebaker sigue rodando por la Habana y el mas bonito para mí ,El Chevrolet Impala, con esas salidas de aire que tiene en el techo, que hace que parezca una nave majestuosa. Si a uno le gustan  los coches antiguos, Cuba es un verdadero pasatiempos, además, ahora les da por remodelarlos  y pintarlos con verdadero buen gusto, arreglan las tapicerías e incluso cambian los paneles de chapa que hacen con moldes de arena. Algunos coches parecen recién salidos  de fábrica.1


Día 15 conociéndonos en Ruta…
Después de esta introducción histórica que pretende  dar algo de  contexto  y habiéndome montado en el coche, lo arranqué a la primera, sonó  ronco y Carlitos se subió al lado del conductor, me dijo que en los primeros lances quizá necesitaría ayuda. Me acompañó a dar una vuelta.
Nada, más empezar, veo que la llave de contacto no está a la derecha si no a la izquierda y gira al revés. Esto no me preocupa demasiado porque soy zurdo y como este mundo, injusto de por sí, está hecho para los diestros, me pareció un punto a mi favor. El problema es que los zurdos estamos “adiestrados”,nunca mejor dicho, y los primeros días buscaba como un tonto la llave a la derecha de una manera mecánica y mas por la noche con dos cervezas… si, porque allí todavía se pueden beber dos  cervezas y conducir sin  que te quiten puntos o te amenacen con  ser un asesino sobre ruedas.
La primera me rascaba, costó sacarlo adelante. Dios, el embrague estaba tan alto que tenía que levantar el talón del suelo del coche. Vamos  que tenía que ir en equilibrio. El coche se aceleró sobremanera.
-    Tranquilo mi hermano (*2) estos coches se conducen diferente.
-    Y tan diferente. Tengo  que ir con los pies en el aire sin apoyo. Esto no iba a ser fácil.
-    Tranquilo  eso son los primeros metros luego uno se adapta a todo. No puede ser de otra manera.
Después de una vuelta por la casa de Carlitos se baja del coche y me dice.
-    Ten cuidado, tiene tracción trasera.
Yo entonces no sabía tanto del Moscovich pero la tracción trasera siempre nos da algo más de respeto.
-    Todo tuyo si tienes problemas llámame a la casa y cuídate mi hermano ya tu sabes mis coordenadas.
Salgo al primer cruce importante con tráfico. No estamos en La Habana y el primer viaje toca por carretera. Me dispongo a acomodar el retrovisor y cuando hecho mano al cinturón de seguridad me doy cuenta que  no tiene. Bueno razón de más para conducir despacio. Supongo que con estos coches, la policía no te pone multas por no llevarlo puesto (*3).
Salgo rumbo a avenida 100 y me dispongo a bajar hacia Boyeros. El coche va ligero pero el embrague me hace ir muy forzado. Decido ir despacio, me pasan hasta los camiones que me pitan por lo lento que voy,  no paso de 40 pero es que en el ensayo no había metido ni  la tercera. Me lo tomo con calma y empieza a llover. Bajo aún más la velocidad, esto tiene tracción trasera, las ruedas  prácticamente desgastadas y cada una con distintos dibujos., las carreteras cubanas son como espejos de lo pulidas que están. Me siguen pasando los coches y me pitan. ¡Y a mí que me importa! si no se llevar esto. ¿Qué queréis?. Se me hace raro porque yo suelo pecar de ir más bien ligerito.
Entro en la curva que me baja desde  100  e incorpora  a la avenida  Boyeros. Antes de entrar en esta,  piso el freno a 50 y me llevo la primera sacudida.  El coche da un envite violento y se me va como 3 metros a la izquierda. Me asusto pensando que iba a ser incontrolable. La curva era a derechas y me quedo a 10 cms del quitamiedos de  hormigón. Primera lección,  con el Moscovich frenadas la justas, siempre con suavidad y mucho antes de las curvas.
Esto te obliga a  prever la jugada con tiempo.  Por ejemplo, si quieres doblar por calle 42,  tienes que pensar en que lo vas a hacer en la cuadra de  calle 38  y frenar en 40 y entrar a la curva muy abierta y de trazo suave. Nada de movimientos bruscos o el Moscovita se “pone Bravo.” (4*).
Sigo a mi marcha por Boyeros y decido ir a ver a mi amigo “Angelito” que vive en Centro Habana
Angelito es un Negrón (lo digo con cariño) que mide 1,95 y pesa unos 150 kilos bonachón y con un mal signo de  vida. Es “Dulcero” (pastelero) y diabético por lo que no debe ni probar los pasteles que hace. Angelito  es “hermano de religión y por tanto nos une  una relación estrecha. Siempre que puedo le visito y hablamos de la Religión, el me cuenta cosas que yo voy asumiendo con el paso del tiempo y eso me ayuda. Llego a su casa y le comento que necesito ir a la calle Obispo, me comenta que va conmigo.
Cuando baja a la calle me dice.
-    Asere (5) ¿Y este coche? ¿a quién se lo has alquilado? está en llamas (5b)
-    Me lo han prestado, no he pagado por él y es el coche que nos va a llevar y nos va a traer así que prepárate pa´ lo que viene.
-    ¿Pero quién te ha prestado esto Chico? Que va, yo ni regalado.
-    Oye que te vas a pie. Cuida tus palabras que no estoy para líos y no te rías que no tiene gracia.
Le insisto:
-    Mira este va a ser mi deportivo rojo del verano y va a causar sensación ver a un Yuma con el Mosca. ¿Qué te pasa? ¿Te da envidia? cógete una máquina.
-    
Subimos al coche, el Sol  había castigado la parte delantera  en la calle San Rafael. Cuando entramos era un hervidero. Con el calor y la humedad, rompimos a sudar de inmediato. Era agobiante y esto es lo que  me iba a  acompañar el resto de los días, un calor insoportable.
En el semáforo de San Rafael con Galiano, paramos y al ir a arrancar el coche se cala.  No arranca de ninguna manera. Dos coches atrás, me pitan y el policía me mira, pero ve que se ha calado, ni se inmuta. Angelito se baja y de un simple empujón lo mueve dos metros. Espero unos 5 minutos más  y arranca de nuevo. No le doy importancia y pienso que sería el estárter que no lo puse. Seguimos a la calle Obispo y compramos una tarjeta de teléfono. A la vuelta lo arranco, pero frente del Hotel Sevilla, se me para otra vez y ya me empieza a no parecer problema de motor frío.
-    Asere que comedura de mierda te han prestado..Me dice Angelito.
-    Compadre es lo que hay o esto o andando. Tú verás que hacemos.
-    Pero mira no da ni dos kilómetros, así no llegamos a ninguna parte! Que va!.
-    Oye no te pongas conflictivo que esto se le pasa, es Ruso, necesita su tiempo para adaptarse a nuestras manos.
Los dos rompemos a sudar con la tensión nerviosa. El coche queda parado  en medio de la calle. No tiene solución, no arranca los conductores de taxis, perros viejos, me pitan malhumorados por que interrumpo el escaso tráfico de La Habana. A los 5 minutos lo arranco como si nada y sigue camino hacia casa de Angelito. Cuando voy por la Calle Neptuno, un señor me hace un gesto y no le doy importancia. A los 100 metros otro repite el gesto y me para. Le dice a Angelito:
-    A 23.
Me mira a la cara y hago un gesto serio de no. Como si yo fuera un botero. Angelito me dice: “Asere te piden boteo”. El boteo es un modo de transporte en Cuba. Se necesita dos componentes: A coche para “botear”  y  B un conductor o “botero”. Estos son los chóferes que van por los ejes de la ciudad y la gente se va subiendo y bajando  a antojo en el coche. Dependiendo del tramos que recorren, pagan 10 pesos cubanos en moneda nacional, 20 pesos o más si viene de lejos. Para botear lo que hay que hacer es parar en una calle que sea el típico eje por donde pasan los boteros y pararlos haciendo una señal como si fuera   un taxi.. Suelen ser coches tipo Lada, Moscovich o los coches grandes Americanos por supuesto. En el viaje se sube gente de distintos orígenes que va a diferentes destinos y haces amigos. Esto es totalmente distinto a coger un Taxi o “hacer botella” en este último caso,  te lleven por la cara, vamos como llamábamos nosotros  autoestop.Después de un par de cervezas,  dejo a Angelito en  su casa y me despido de él. Son las 7 de la tarde y me dirijo a casa a darme una ducha. He quedado para cenar y voy algo pegado de tiempo. Estoy empapado, dentro del coche el calor es insoportable. Ellos a esto le llaman “vapor”. Sigo por San Lázaro una calle muy larga que corta todo centro habana y conecta con el barrio de Vedado me dirijo  hacia la universidad y me vuelven a pedir boteo varias veces. De verdad que este coche lo pide.
Me dispongo a subir por la calle San Lázaro sentido a  la universidad y cuando estoy en lo alto de la cuesta el coche se vuelve a ahogar. No ahora no por Dios. Unos  niños  juegan con una chivichana (patinetes) y se empiezan a reír por que el coche se había parado. Lo intento de nuevo pero cada vez está más ahogado. Está vez pasan diez minutos y no arranca. Un hombre de unos 40 años me mira desde la esquina y me hacer un gesto de no  moviendo la cabeza. Vamos que el panorama era de no arrancar.
-    Esto no tiene gasolina.
-    No  puede ser pero tenía unos 5 litros está tarde.
-    Pero desde donde has venido.
-    Desde el aeropuerto ¿Cuánto consume esto?
-    Con un litro debe caminar 10 kilómetros (*6),
 Suele ocurrir que, en La Habana, todo el mundo se acerca cuando te pasa algo y eso a veces te incomoda, sobre todo cuando viajas las primeras veces, luego te acostumbras, ya que es una costumbre social y además creo que bastante acertada, no como nosotros que siempre intentamos esquivar los problemas de los demás.
   Yo he sido Chofer por 20 años así que sé  todo  sobre ese coche. Le falta Gasolina.
-    Pues tendré que ir a una gasolinera a por algo de gasolina. A fin de cuentas si este es el problema me quedo más tranquilo.
Las veces pasadas, al final arrancaba pero esta vez no. Después de hablar un rato me comenta.
-    Espera. Voy a mi casa a por un par de pepinos para que bajes a infantas. Hay una gasolinera. Allí los podrás llenar.
Los pepinos son las botellas de refresco que suelen ser de litro y medio- con dos pepinos tenía suficiente para llegar a la casa. Al rato bajó con dos botellas vacías y le pregunté que si le debía algo.
-    No mi hijo, yo soy cristiano, ayudo a la gente sin necesidad de pedirles tranquilo.
-    ¿Cómo te llamas?
-    Omar, vivo en la siguiente cuadra, si necesitas algo pregunta por mí.
-    Ok así lo haré, gracias Omar por tu ayuda. Por cierto. ¿Esto que gasolina lleva?.
-    Lleva gasolina motol.
-    ¿Gasolina motor? No sé qué es eso.
-    Es una gasolina de 83 octanos. La refinan así para los coches antiguos y cuesta menos que la especial y la normal. Hazme caso, ponle  motol  irá bien.
Bajo un par de manzanas hasta la calle infantas, perpendicular a San Lázaro y doblo a la derecha, a  50 metros me encuentro la gasolinera. Cuando llego con los dos pepinos el gasolinero me pregunta.
-    ¿Qué quiere?
-    Se lo digo textualmente .- 3 litros de “motol”.
-    ¿Motol? ¿Que coche tu usas?. (*7)
-    Un Moscovich.
-    ¿Dónde está?
-    En San Lázaro al lado de la universidad, me he quedado sin gasolina si quiere usted verificarlo tendrá que ir hasta allí.
 Con cara de desconfianza me hace un gesto para que acerque los pepinos a la manguera y me los llena. Pago y me marcho caminando  rumbo a San Lázaro .Espero que, el Sol, no castigue mucho a los pepinos estos, porque con este calor, yo creo que van a  explotar. Cuando llego al coche, está todavía mi nuevo amigo y llenamos el depósito. El coche no arranca y abrimos el motor. Veo que acciona una especia de pequeña bomba manual o cebador que está al lado del carburador y a los 10 segundos arranca.
-    Muchas gracias amigo, de verdad  espero verte otra vez.
-    No te preocupes soy cristiano yo  ayudo a todo el mundo.
-    Bueno nos vemos cuídate y quédate cerca  que por aquí paso mucho,  así si me vuelvo a quedar en la cuesta me ayudas.
-    Ciao.
-    Ciao.

 Bueno cuando dicen que son cristianos yo creo que se refieren a lo que nosotros entendemos por cristiandad. Esto quiere decir que no practican otras religiones sincréticas de la Isla como la Santería (Regla de Ochá) que tiene nexos  con la   religión Cristiana. Por tanto él se considera cristiano puro, sin sincretismos o mezcla de religiones africanas.
En la actualidad hay un resurgir  de los  cristianos, debido una mayor transigencia  del estado, que ,desde que permitió la visita del Papa Juan Pablo II, ha liberado la práctica de cualquier religión. Por tanto, ellos asocian el ser cristiano con bondad absoluta o  “no preciso que me des algo” en contrapartida, cuando en realidad, esto es propio de casi todas las religiones, lo que pasa es que no se pone en práctica. Recuerdo en Nepal que un monje budista, en el templo de Pasupatiná,  me dio una bendición sin yo pedírsela y al ver que no le daba ninguna rupia, puso un gesto de molestia en su cara. No sé, pero una cosa es la espiritualidad y la otra es que hay que comer y  cuando hay poco que inventar para llevarse algo al estomago, creo que se pierde, inexorablemente, la espiritualidad de hacer las cosa por unas simples gracias.
Después de  poner gasolina arrancar y andar unos 500 metros, se vuelve a parar cerca de “La Rampa” a los diez minutos vuelve a arrancar, se para otra vez  encalle  23 .El coche se paraba cada 10 minutos aproximadamente.  Llego a malecón y se me para en medio del cruce. Yo no hacía más que sudar. El calor era insoportable y la tensión de marchar y parar me tenía agotado. Dos pescadores están encima del malecón, se dan la vuelta y me dicen. Compañero has ponchado. (pinchado)
¡Coño lo que me faltaba! ahora hay que cambiar una rueda. Bajan corriendo del poyete del malecón y se me queda mirando. Me dicen.
-     Y entonces ¿cuál es el plan?
Qué bueno como si fueran mis amigos acababan de hacer suyo el problema.
-    Digo, pues cambiar la rueda claro está.
Saco el gato de la parte trasera haciendo el esfuerzo para poder abrir la el capó. Ya presiento que esta cerradura me la va a liar. No había acabado la frase ya estaban poniendo el Gato debajo del eje.
-     Asere apóyalo en el eje. Si no, no  lo subes lo suficiente.
-    ¿Pero tú me vas a enseñar a mí a cambiar una rueda ponchada asere? Oye yo soy “un caballo” no necesito que me digas lo del eje, mi tío tiene uno igual.El Moscovich es muy alto de ejes y los gatos convencionales no alcanzan a subirlo lo suficiente, sobre todo cuando cambias a una rueda 185 que además tiene algo  más de radio.” El Mosca”  tiene una especia de apoyo en el eje para poder colocar  el gato y conseguir la altura necesaria para que la rueda quede en el aire y se pueda reemplazar. Después de 5 minutos la rueda está cambiada. El dueño tenía un gato espectacular. Nada que ver con los que usamos aquí. Era como los de los talleres pero en pequeño de dos maniobras subías el coche de otras dos lo bajabas y con cuidado por que bajaba muy brusco.
-    Bueno compañeros gracias por vuestra ayuda se os quiere.
-    No hay lio  hoy por ti mañana  por nosotros.
-    ¿Necesitáis algo?.
-    Pescar algo que la cosa está dura mi hermano y llevamos dos horas y nada de nada. A ver si se nos da y cogemos una picúa de unas cuantas libras.
-    Bueno suerte con vuestras pesca y que Siete Rayos os proteja.
-    Maferefun Siete rayos…(7b)
Después de esta nueva hazaña estoy molido y lleno de negro de las ruedas por todo el cuerpo, apesto a grasa. Decido no cruzar el rio por el túnel, no quiero ni imaginar que el coche se me queda en el túnel así que voy por el puente de hierro y se me vuelve a calar.
Cuando llego a la casa son las 9, dos horas para llegar desde la Habana vieja a la Puntilla Todo un record .Yo creo que andando hubiera tardado menos, estoy agotado. Pienso en devolver el coche al dueño al día siguiente. Entre que se calaba, la falta de control de la gasolina y los pinchazos yo creo que no iba a merecer la pena. Desde la casa llamo a Carlitos, pensé.. y dicho y hecho le llamé.
Me contesto que no comprendía lo que le pasaba que no era normal
-    ¿Pero te lo llevaste bien? No se calaba. No te preocupes  mañana ,. Como estoy de vacaciones llevo al mecánico.
-    Mira me lo he pensado y esto es muy complicado. Me da pena que estés viniendo a arreglar el coche, me sabe mal, creo que es mejor entregártelo y que me alquile un coche.
-    Ni hablar mañana temprano estoy ahí con el mecánico.

 


Día 16 de Agosto. Siguen los problemas.


Al día siguiente no me había levantado y ya estaban en el patio de la casa arreglando el coche. Vi el carburador desmontado y el mecánico, un hombre retirado de unos 60 años, me dice.
-     No le llega la gasolina a la taza- .
Es cierto que en ambos países hablamos español, pero cuando nos metemos en temas técnicos en más complicado. Ellos llaman la taza a la cuba del carburador. Después de un chequeo  general lo vuelve a cerrar y dice que ya está. No damos una vuelta y efectivamente no se vuelve a parar.
Nos despedimos se marchan y a los dos minutos  vuelve  a parar el coche otra vez al lado de la casa. Ya no puedo más, estoy desesperado con el Moscovich. Una amiga me dijo que todos los días daban problemas. Que cuando solucionara uno me parecería otro.
-    Así son los Moscovich.-  me dijo.
Esto ya tocaba mi pundonor. O el Moscovich acababa conmigo o yo  acababa con él.
En la casa donde estoy viven dos Franceses durante aproximadamente 6 meses al año. Están jubilados y pasan la temporada de invierno Francés  en La Habana. Yo les llamo “Los Galos”. Hablan buen español incluso uno de ellos es hijo de Españoles y su español, aunque un poco enredado, es prácticamente sin acento. Al verme ya desesperado, me sugieren que vaya a un mecánico que está detrás de la casa. Esto era mi última opción antes de entregar el coche a mi amigo con un “ya no puedo más” a lo Raphael.
Voy al taller, era de día y consigo hablar con el dueño. Un hombre de unos 70 años,  pausado,  seguro de si mismo. Mientras me escucha lo que le pasa al coche ni me mira. Solo mira el motor . Con cara sería, diría solemne, dice con rotundidad mientras  atraviesa con su mirada  perdida el motor del coche.
-    Tupisión,  tiene tupisión. marchándose al interior de su patio.
-    ¿Cómo que tupisión? Le persigo como un niño que le pide a su papá un juguete que está en un escaparate
-    ¿Que es eso?, Sabía lo del eslogan pasión por conducir pero ¿tupisión?
-    Se lo digo a mi hijo para que te lo mire porque yo ahora  sí que no puedo.
Descubro por lo que hablan, que el coche tiene tupido o atascado el macarrón que va desde el depósito inventado de gasolina hasta el carburador. Esto me encajaba por eso no llegaba suficiente gasolina a la “taza”. En la misma calle y bajo la observación de cuatro amigos mirones  que tenían sus respectivos coches en piezas, desmonta el depósito y sopla por el macarrón.  Casi le salen paperas. No había manera. Me mira y dice.
-    Tremenda tupisión.
Vamos que su padre había acertado de lleno en el diagnostico. Va a por una bomba enorme de hinchar ruedas de bicicleta y la conecta al macarrón. Al empujar el embolo y darle presión, sale un chorro de barro marrón por el macarrón. Me dice:
-    Era Tupisión, no hace falta más que conectarlo y te puedes marchar.
 En 10 minutos y 5 dólares estaba solucionado. Le pregunté si me podía dar una vuelta para ver si no se paraba y verificar. Me dijo:
-    Se te puede parar ¿cómo no? pero no por la “tupisión”. Dale ahí.
Efectivamente no se volvió a parar por eso, así que respiro tranquilo, bueno tranquilo no, porque yo notaba que olía mucho a gasolina, es más, cuando me bajaba del coche yo mismo llevaba una peste a gasolina considerable, pero  según me dijeron eso era muy normal en un Moscovich.


Día 17. Ruedas de Balón, ruedas de cámara.


Todo va bien. Voy a una gasolinera a que me arreglen la rueda “ponchada” son unos talleres a tal efecto que sólo se ocupan de arreglar pinchazos. Se llaman Poncheras y hay dos tipos de poncheras.
•    Las poncheras  de balón, que arreglan ruedas sin  cámara.
Las  poncheras de Cámara, que te desmontan la cámara y te la parchean tal y como se hacía en el pasado cuando no existía el balón.Desmonto la rueda de repuesto que había puesto  en la parte trasera derecha del coche. Cuando se la doy al ponchero me dice:
-    No te la puedo arreglar esa ponchada,  aquí solo arreglamos de balón,
-    ¿Y entonces?.
-     Esto es Miramar amigo, aquí no hay ruedas de cámara. Tienes que ir a 27 y 14 allí  hay una ponchera para arreglar este tipo de  cámaras.
Bueno esto es lo último, por que yo creí que no había clases pero si las hay. Parece que los coches antiguos no pinchan por aquí. Si estás en un barrio noble no tienen ruedas de la plebe, así que me toca volver a montar la rueda, por listo. Mas tarde voy a la ponchera de presupuesto bajo y ahí me arreglarían  la rueda por un  peso convertible que son unos 27 pesos Cubanos. Cuando desmontan la rueda veo que está en un estado deplorable así que decido comprar una rueda de uso o segunda mano que me venden por 15 dólares. Afortunadamente tienen muchos modelos de 185 así que mi amigo tiene razón. Es mucho más útil  esta medida. La compro, me la inflan y la meto al maletero para su posterior uso que no sería muy tarde.


Día 18. Operación Chancleta. La decisión del Caballero del Bushido.


Sin novedad. Huelo mucho a gasolina y el calor dentro del coche es agobiante. He tomado la decisión de ir en pantalón corto y en chancletas. Para los que me conocen, saben que las chancletas sólo las uso en la playa y no me gusta el pantalón corto, pero dentro del coche el calor  es insoportable. Llevo 3 días en La Habana y yo creo que es la vez que más calor he pasado. En el segundo semáforo que te detienes, rompes a sudar y ya no paras. Llegas hecho un asco a todos lados y encima con tremenda peste a gasolina. No obstante el Moscovich me trae y me lleva y como estoy de vacaciones, no tengo que hacer visitas con traje. Me dispongo a pasar unas vacaciones chancleteras y en bañador.
Al pasar por la calle Neptuno uno de los ejes principales de La Habana,  me vuelven a parar para pedirme botella. Hago un gesto simulando  que no me pilla de camino muy metido en el papel de Botero. Sin mirarles a la cara me río pensando que me han confundido con uno de ellos. Pero… ¿y si doy boteo a alguno? Si hablo se me notaría pero si no hablo… ¡se la cuelo!.
Esto quedaría bien en una historia. Algo así como que al final se pusieron tan pesados que le di boteo a uno. ¿no? Quedaría una historia loca pero divertida. Creo que lo  voy a hacer.
Pero tenía que escoger la víctima o “ El punto” como ellos le llaman. Tenía que ser un hombre, el dólar de una mujer me hubiera parecido un abuso hacía el sexo femenino. Además no podía ser un hombre mayor. Tenía que ser mas joven más alto y más fuerte que yo. Esta era mi condición. Tal y como dice el código del Bushido, “jamás te enfrentes a un rival mas débil que tú”. “Tu rival define tu fortaleza”. Si vences a un rival mas fuerte te fortalecerás. Si luchas con un rival más débil te debilitarás aunque le ganes. Tanto si pierdes como si ganas, tú valor lo define  tu adversario.
Estaba decidido, era la historia final de las vacaciones, definir   y  dar boteo al “punto”. Sería cuestión de tiempo dar con él y aplicarle una   tarifa más alta de lo normal.

Claro era mi hora... yo sería el que abusaba.


 Día 19 .Más ponchadas.
Empiezo la mañana y voy por calle Reyna. Quedo con Bárbara,  a  almorzar y cuando bajamos  de su casa, me encuentro con la rueda pinchada. Ella se ríe y me dice que hay una ponchera mas adelante en la misma calle. Vamos hacia allí. El dueño tiene pinta bonachona mientras acaba de arreglar una rueda de bicicleta me mira y me dice.
-    Esa rueda es de cámara.
Hay madre que no las arregla.. Pensé y contesté ..
-    Si, es de cámara.
-    Por 3 dólares te pongo una válvula de balón y es mejor.
¡Coño que susto me había dado!. Creí que en pleno Sol me tenía que buscar una ponchera de cámara pero no, simplemente quería hacer su negocio.
Le contesté que si tenía cámara es porque tenía mil ponchadas y que  yo no creía que conviniese reconvertirla, Me dijo que posiblemente fuera así y se dio la vuelta en su precario taller, en el que tenia todas las herramientas mugrientas y desordenadas, hasta tal punto que  en ese momento, sobre la plataforma que arreglaba las cámaras tenía un martillo herrumbroso que se le cayó al suelo  y le dio en todo el  dedo gordo de pie. Un dedo bien gordo por que el mismo era así, gordo. Empezó a saltar a la pata coja a mirar al techo. Uno no debe reírse de estas cosas pero es que era de risa .Se quito la zapatilla y metió el pie en una bañera que tenía el agua negra .Esta bañera de hormigón es donde prueban si los neumáticos tienen fugas. Pero con sinceridad el agua estaba espantosamente zaína, yo no hubiera metido el pie a riesgo de tener una infección.
El hombre no hablo más en todo el rato, yo me mordía los labios para no reírme,  porque este era de esos rivales que según el bushido me hubiera enaltecido. Al terminar de reparar la  .- rueda me la entrego diciendo:
-    Ahí tienes mi hermano. Salud.
 Le page sus pesitos y me marché.


Día 20. El Caballito.


Me  levanto y me dispongo a ir de paseo mañanero, decido desayunar en 12 y 23 en una pastelería de esas que abre 24 horas .Cuando salgo de la casa  arranco el Mosca a la primera. Sólido, sonido bronco, tirando del starter  Voy hacia el túnel de 5ª avenida, lo cruzo y cojo calzada  y cuando entro en  una calle para subir por 12, veo un policía que se pone a unos 50 metros del coche, justo enfrente de mí, mira la parte baja del coche y me indica con una señal  que me pare.
Bueno, habían pasado varios días y no me había parado nadie. Esto no podía seguir, tarde o temprano me las vería con un policía del caballito (*8).Me dio los buenos días y le contesto:
-    Buenos días.
-    Documentación  por favor. Licencia y permiso del carro.
-    Claro ¿Cómo no? (me hago el amable).
Busco en mi cartera y le doy ambos documentos. Empiezo a pensar las posible respuestas a la pregunta que me va a formular que sería algo así como ¿Qué hace un turista como usted en  un   carro como este, que usted no puede llevar?. Esos coches tienen un tipo de matrícula que no deben ser permitidos usar por un turista. Un extranjero si podría siempre que tuviera permiso de residencia y aun así seria digno de recibir un interrogatorio exhaustivo, pero este no era mi caso, yo a efectos de inmigración, en esta viaje era turista, así que … podríamos tener serios problemas.
Con mis documentos en sus manos, se da la vuelta se va hacia el caballito  y se pone a leerlos. Pienso que ya esta, que se ha dado cuenta, que no soy residente y empiezo a pensar salidas al conflicto. Se me ocurren una serie de respuestas.
 Me hago el mapa mental tipo test con las siguientes respuestas  para después analizar cuál es la que encajaría mejor:
Respuestas:
1.    Es de mi primo.  Estoy de vacaciones y me lo ha prestado. (no tengo primos aquí).
2.    Es de un amigo que me lo ha prestado. ( es la respuesta acertada pero no se lo cree, seguro que no).
3.    Lo he tomado prestado al dueño de la casa sin su consentimiento. (no esta no me conviene).
4.    La dueña de la casa donde estoy me ha pedido que fuera a comprar pan. (puede colar pero el coche está a nombre de un propietario masculino).
5.    Una emergencia, Voy al Cira Garcia (hospital) a comprar insulina, soy diabético. (a pesar de no tener esta enfermedad puedo argumentar que tengo prisa debido a una hipoglucemia y me lo quito de encima).
La verdad es que la dos era la propia, pero no sé si la iba a entender. Sobre todo porque era la mas fácil y aquí eso  es sospechoso. El lema ruso “para que hacerlo fácil si se puede hacer difícil” es la tónica general, sobre todo entre los funcionarios.
De repente se da la vuelta y se acerca al coche con paso solemne, me mira a la cara  y cuando veo que el escenario se pone malo de verdad, preparado para disparar la respuesta de la diabetes certificada por mi sudor frío en la frente, me pregunta:
-    ¿Ha visto su rueda derecha delantera?
-    No ¿le ocurre algo agente?
-     Va oscilando. No la puede llevarla así.
Claro.- Esta respuesta no estaba programada. Puse cara de confusión y dije después de alegrarme que sólo fuera esa pregunta. Me acordé  que cambie las ruedas de posición la noche anterior. Como llevan 5 tuercas eran más difíciles de ajustar que con un modelo de cuatro, así que no me lo pensé  y dándome cuenta que este tipo de fallos me podían costar un disgusto serio, pensé en cómo salir lo más rápido posible de la situación.
-    Ah pues… no lo sabía. Deje que me pare en la esquina de la siguiente cuadra que hay menos tráfico,  la desmontaré y la volveré a montar.
-    Muy bien pero apúrese, esto no puede llevarlo de esa manera.
-    Buenos días y gracias por su indicación.
-    No hay de qué. Tenga usted un buen día.
Asintió con la cabeza, me devolvió la documentación y me dejo marchar. Después de un  caluroso desayuno hiper glucémico,  desmonté la rueda y la coloqué en su posición correcta.


Día 21. El mecánico express.


Vengo de Cuatro caminos, había ido a comprar material a una tienda que se llama el Yerbero. El Yerbero es un lugar típico que vende productos para la Santería. Y demás religiones  Yorubas. Imágenes, hierbas, velas, collares de cuentas, soperas para Obatalá, productos para confeccionar todo tipo de amuletos y fetichismos. A eso de las 13:00 Horas me dispongo a dejar en su casa a Angelito que me había acompañado. Al pasar por  Neptuno me hacen señas  para a dar boteo. No me sirve es un hombre prieto, mayor unos  60 años, hubiera sido un abuso. Además voy acompañado y lo tengo que hacer a solas.
 Noto que el coche le cuesta salir de las paradas más de lo normal. Está un poco frenado pero lo achaco a que habría dejado el freno de mano un poco dado .Estos se calientan y las zapatas se dilatan ( si zapata… nada de disco, que es un coche de la postguerra.)
Le dejo en su casa y me dispongo a salir a la calle Zanja para poder mas tarde conectar con 23. Cuando llego al final de zanja, el coche casi no puede avanzar. Lo intento un poco más y llego a la calle Infantas. El coche está frenado. Doblo en una bocacalle y lo paro. No avanza nada, se han quedado bloqueadas las ruedas de atrás.
Son las 14:00 horas el Sol es insoportable cae a plomo desde el zénit me atraviesa mi eje axial y seguro que se proyecta en el Nadir, abrasa y voy en pantalón corto y chancletas, No llevo ni un dólar. Me lo había gastado todo en el Yerbero. Joder! A kilómetros de casa y el Moscovich me hace esta. Me acuerdo de cuando me decían “si no es una cosa es otra pero siempre te la hacen”. A ver como salgo de esta.
Llamo a Carlitos desde el móvil cubano y le explico…
-    Pero no puede ser …esto estaba bien me indica. Acabo de cambiar el “Hidro Bag” (la bomba del freno).
 Veo que se queda más preocupado que yo, así que prefiero no increparle más. Lo que sea será, a fin de cuentas me lo he buscado yo. Me pongo debajo de  la  única sombra de 20 cms.  Proyectada por un aparato de aire acondicionado que asoma tímidamente  a la calle. Levanto la mirada del móvil a la derecha de la calle y  veo a un hombre que me mira y sonríe. Detrás había una valla de cemento alta, pero se podía intuir que  detrás había un taller de vehículos industriales. Le pregunto
-    ¿No será usted mecánico?.
Me contesta:
-    Yo no, pero él sí.
Señala a mis espaldas, me doy la vuelta y aparece como en los comics sin esperar un segundo un hombre de unos 60 años con una caja de herramientas de hierro azul. Y su mono azul del taller. Me sonríe y me dice.
-    Mi hijo…¿Qué le pasa?
¡Qué barbaridad! ni el mejor de los  servicios de un país de libre mercado me hubiera puesto un mecánico más rápido. Ni siquiera había mirado a la derecha y el ya estaba abriendo la caja. Me dijo que abriera la tapa del motor. Le dije que se había quedado frenado y fue directo a  la bomba del freno, me miro sudando, hacía un calor insoportable y me comentó:
-    Es el Hidrobag , es nuevo, pero se ha arrebatado por que está mal puesto. Tengo que abrirlo y regularlo de nuevo.
Estaba un poco apurado por que el hombre había empezado y no habíamos negociado, además tenía noticias para el.
-    Pero es que no llevo ni un peso. Tengo que ir a la casa a por dinero.
-     No importa “mijo” ya me pagarás.
Esto sí que era dedicación. Le pregunte como se llamaba me dijo que William.
-    Y que ¿está usted  por la calle viendo los coches que se rompen y acude a arreglarlos?
Afirmativo, estoy jubilado pero me gustan los coches. Así paso el día y me saco algún extra para seguir adelante. Con eso ayudo a mi hijo y mis “nietesitos.”
-    Cuantos Moscovich habrá desmontado?
-    Huy ni se mijo.¿ 500 ó 600? Lo mismo me da un Ruso que un Americano.
En fin que Willian fue la bendición del día, porque apareció como por arte de magia en el momento indicado. A la pregunta cuánto te debo, me dijo que le pagara lo que quisiera. Así que le dije
-     Serán 10,
-     Dame 15 mijo que esto está muy malo.
-    Ok ,te los doy pero me debes la garantía.
Asintió con la cabeza me acompañó a casa le vendí la idea que era mejor que viniera conmigo así le daba el dinero en mano , pero la verdad es que prefería que se diera una vuelta conmigo en el coche para verificar que este funcionaba bien. Luego le deje en línea para que pudiera botear a su casa.


Día 22. El  maletero.


He estado todo el día por ahí haciendo el cabra con el Moscovich y todo bajo control. Parece que me estoy adaptando. Cada día mido mejor el tiempo de la gasolina y llego a la gasolinera con uno o dos litros. Es decir, que el hombre se adapta a lo que tiene y es estar un poco pendiente de lo que te importa para no quedarte tirado. También siento que sudo menos quizá por que ya no tengo la tensión nerviosa cuando subo al coche se lo que me espera y como salir de los aprietos y eso te hace ir más relajado en países tropicales con tanto calor y humedad cualquier  punto de nerviosismo te hace romper a sudar. Por la tarde decido y a ver  a   unos amigos en Centro Habana y cuando les llevo unos presentes y cuando  voy a sacar del maletero unas cajas de cartón, me encuentro con que la llave gira loca. No abre la cerradura. Por más que insisto no abre.
Este es la sorpresa del día. El maletero no abre. No sería grave si no fuera porque el depósito de gasolina inventado está dentro del maletero y si no abro no puedo cargar gasolina así que hay que abrir.
Angelito me ayuda con la llave. Yo, por mi genética zurda,  para las cerraduras soy un poco zote. Así que prefiero dejar a alguien que sea diestro y se apañe, pero nada, que no se abre. En ese momento Angelito levanta la mirada y me dice
-    Mira quien va por ahí.
Era el padrino.(*9) justo pasaba por la calle. Su mamá vive en Galiano e iba de paso a su casa. El Vive en San Miguel, en un barrio que ellos tildan de conflictivo  que se llama “La Korea” pero a veces pernocta en la ciudad.
Me dice ¿Qué bolá? Me da un abrazo de hermandad y me pregunta que cuando voy a verle. Que él  sabía que estaba por La Habana.
-    Pienso en ir mañana, he comprado algunas cosas en el Yerbero  y quiero consultarte varios asuntos.
-    Ok ahijado ven mañana ¿y qué os pasa?
-    El portón que no abre.
Con esa decisión que le caracteriza, una mirada penetrante se dirige al coche y dice, que le deje.  Agarra el portón y mientras gira la llave con una mano con la otra hace un vaivén bien fuerte. Al segundo intento la abre.
-    Ya está, bueno hasta mañana.
Se da la vuelta con autoridad y se pierde por San Lázaro.


Día 23. El padrino.


Como lo prometido es deuda, si al padrino se le dice que se va, se va. Allí me planté, estuvimos haciendo unas consultas con él durante toda la mañana. El siempre dice cosas interesantes y la verdad, siempre me  concentro para escucharle. La religión del Palo tiene algo que engancha y aunque mucha gente en Cuba la tiene miedo, yo creo que no es para tanto. Es verdad que tratan con lo muertos y se puede usar para hacer mal (el palo judío) pero la mayoría de los paleros la usan para hacer bien (Palo Cristiano) y yo sinceramente creo que los padrinos, brujos y Babalawos (sacerdotes)  hacen una buena labor social en Cuba. Le gente tiene problemas y ellos, muchas veces, dan aliento de esperanza que sirve para que la gente salga de situaciones difíciles. Muchas veces es la propia fe infundada por ellos la que permite que le gente viva más feliz y se esfuerce por salir adelante. Puede que algunas veces sea verdad, pero a veces existe un efecto placebo, que hace un bien social indudable. La fe mueve montañas, no importa de qué color o religión  sea su procedencia.
Al salir de su casa voy a darle una objeto que tengo en el maletero  del coche y no abre, pero esta vez los intentos del padrino son inútiles la puerta no se mueve.
-    ¿Cómo que no abre? Tú vas a ver si vas a abrir.
 Se va a por unas  herramientas básicas para forzar la cerradura. Yo me asusto por que el coche no es mío. Su hijo nos mira atento.
El hijo del padrino no vive con él y está desde hace unos días disfrutando de las vacaciones con su papá. El, un negrito simpático y gracioso,( allí se les llama sabrosos). Nos damos al bonche o vacilamos hablando de  futbol. El es del Barcelona  como casi todos los niños de Cuba. Son habitualmente  del que más sale en la televisión, algo muy  práctico. Como cualquier niño de 10 años absorbe todo  de lo que hacen los mayores.
El padrino viene con herramientas y me dice:
-    Es que mi primer trabajo fue cerrajero.
-    ¿De verdad?
-    Claro Asere ese fue mi primer trabajo (me mira y me guiña un ojo sin que su hijo se entere, se ríe con una sonrisa sincera. El se ríe así).
-    Ya entiendo eres cerrajero, como el mecánico que me atendió por la calle. Cerrajero express.
EL Moscovich tiene una especie de portezuela detrás del porta matriculas trasero. Originalmente esta era la portezuela de la toma de gasolina. Como el depósito desapareció ahora simplemente es una tapa  que da al maletero.  Si abres la portezuela, puedes meter la mano y abrir desde dentro del maletero, manipulando la cerradura. Es así de sencillo. Esta maniobra le supuso algo de tiempo más que ayer, pero finalmente lo consigue. Forzando por aquí y por allá  abre la portezuela y luego se dispone maniobrar para abrir la cerradura  de la puerta. Al final lo consigue pero la cerradura queda muy tocada.
-    A partir de ahora tendrás que abrir la puerta desde dentro a través  del portón. La llave no funciona y como es inventada la vas a tener que llevar a un cerrajero.
Qué le vamos a hacer, por lo menos puedo cargar gasolina. Practicaré un poco en la casa para poder ser rápido en las gasolineras. Tampoco se trata de que todo el mundo me vea abriendo con ese sistema, me podrían seguir y luego abrir el maletero. De momento está solución de emergencia  servirá hasta que resuelva lo del cerrajero.


Día 24.  Irene


El día amanece con un color del cielo plomizo. Dicen que estamos bajo la influencia de un huracán llamado Irene .El ojo de Irene,  va  a pasar por el Norte, a unas 200 millas de Cuba. En principio parece una distancia considerable,  pero a veces las influencia ciclónicas  traen mucha inestabilidad y por su puesto lluvia. Que en el caso de Cuba suele ser mucha lluvia.
Arranco el coche dentro del jardín y como siempre, arranca a la primera. Sonido ronco y de un estruendo está en marcha, simplemente Ruso. Uno de los “galos” me mira desde su ventana sonriéndome. Es anticuario y se ha enamorado del Moscovich me mira y se ríe.
-    Antes de igte me tienes que dag el teléfono del  pgopietagio.
Es que este buen hombre piensa que mi amigo se lo va a alquilar y todavía no le he metido en el melón que no me lo alquiló. Uno de los problemas de los extranjeros camajanes(9b*) es que etiquetan enseguida que todo lo que hacen los habaneros es por   dinero y no entienden que hay gente que tiene amistad de verdad.
He ido a primera hora a la gasolinera, a poner  gasolina “motol”. Me la ponen sin problemas, ya me conocen,  siento que dentro del coche, se me está pegando más peste a gasolina de lo habitual, pero no le doy importancia.
He circulado con tranquilidad por toda  La Habana y aunque me piden boteo, no encuentro “al Punto” objetivo de mi historia .Esa noche Julito Padrón me ha dado tres invitaciones para ir a verle al teatro Garcia Lorca. Vamos y vemos una actuación estupenda del Grupo Interactivo que toca con Bobby Carcasez. La verdad me han impresionado, están muy fuertes. Ha llovido bastante durante la actuación, así que cuando salgo a coger el coche, me encuentro que el suelo tiene agua. Ah! esto es importante porque veo que si llueve hay que dejarlo en algún sitio resguardado o me puedo encontrar con una piscina portátil y  a lo peor ni arranca.
 Que va, el  “Mosca” Arranca sin problemas y con las luces puestas, luces con las que no se ve casi nada. Veo que sale humo  por delante de los faros y me contesto. “Claro por eso huelo a humo.”. Dejo a mis invitados en sus respectivas casas y me dirijo a la puntilla dando un paseo en el Moscovich por el malecón con las ventanillas abiertas. Este es quizá el  único momento del día que uno puede tener cierta sensación de frescor.


Día 26. Urgencias!


Era el día prometido para tomar una caldosa en San Miguel en casa del Padrino.  Fue su mamá y varios amigos .Se montó una  fiesta de tambor buena  y potente. A eso de la media tarde cuando estamos comiendo Angelito se acerca al Padrino y le dice:
  - Asere ven aquí un momentico.
- Asere ¿que te pasa?
-    Tengo que ir al Hospital.
-    Bueno espera un rato.
-    No. ¡Tengo que ir al hospital ya¡.
Angelito tiene una bajada de Azúcar. Si recordamos que es diabético y que su peso es considerable, sólo de pensar que se caiga al suelo no sé como lo vamos a levantar. El Padrino me llama con cara de urgencia, eso es preocupante porque es un hombre seguro de sí mismo, con una consciencia mucho mas desarrollada de lo natural.  En 30 segundos estamos subiendo  al coche,  en total vamos cuatro.  Rápidamente se me pasa un pensamiento negativo por la cabeza.
¿Y si esto no arranca?  Por “San Lázaro” que se me muere en el Moscovich y eso no estaba contemplado. Meto la llave en el coche giro y  con su sonido ronco ,habitual  en el Moscovich empieza a funcionar. Todos vamos como ropa de la ceremonia con los collares de Eggun, nuestros abalorios, nadie había dudado en subir al coche sin reparar en quitarse la ropa y eso, va a generar comentarios por todo el reparto.
Me meto por las calles de San Miguel, llenas de baches y rezo porque no se me cale, que no ponche, que no se me desmonte el coche por Inzambi , esto es lo último. Me acuerdo de  Indira que me dice que cuando  no es un problema es otro, que los Moskovich siempre tienen algún roto. Pero rezo por que mañana, si es preciso, se me rompa 30 veces, pero que no sea ahora.  Giro por una calle a la izquierda y toda ella está embarrada por la lluvia del huracán. Es fácil quedarse en cualquier hueco lleno de barro. Espero que no patine le doy velocidad sin traccionar en marchas largas casi lo dejo ir por su peso.  Calle a calle voy paseado por todo el reparto. La gente parada en las puertas de las casa miran con curiosidad dentro de coche, algunos saludan por que conocen al padrino pero este, con cara seria ni contesta. Con precisión Suiza voy vadeando los baches y grietas sin brusquedad para no patinar las ruedas, aprovechando la inercia para que el vehículo solo tenga que rodar por encima del barro prácticamente sin necesidad de acelerar.
Sigo la calle el padrino me indica derecha…. Izquierda , por ahí . Sigue recto. Me angustio sólo de pensar que el coche se pueda quedar parado. Angelito mientras tanto, no habla, un sudor frio le impregna su inmensa frente y la da un aspecto preocupante.
Después de unas indicaciones para subir una loma, aparece una calle de asfalto, bendito asfalto, la cruzo y en la bajada opuesta de la loma está el ambulatorio. Después de sortear un par de grietas en el asfalto con mucho cuidado para  no ponchar y no atascar el coche en el fango, Llegamos a la puerta del  hospital, porque no decirlo, más deprisa  que otra cosa. Las calles son de tierra compactada con muchos surcos debido  a las torrenteras que provocan por la lluvia  y entro a todo meter. Llevo todos los kilos del mundo concentrados en el asiento del  acompañante. No puedo decir que Angelito estaba pálido pero la verdad tenía muy mal aspecto, con un sudor de gotitas que le daba un brillo de cerumen a toda la superficie de su cara y los brazos.
Al verle las enfermeras corren y nos prohíben pasar. Al contar que es diabético directamente le administran  Oxigeno y le llevan a la sala de observación. Nos prohíben pasar pero  cuando se quieren dar cuenta estamos dentro de la sala  van a hacer el gesto de decirnos que nos vayamos pero nos miran y se marchan. Entran una especie de custodios que nos van a decir  que salgamos pero después de mirarnos  ocurre lo mismo, deciden dejarnos estar en la habitación.  
A las dos horas Angelito tiene las constantes estables y le retiran el Oxigeno le dicen que ya se puede marchar pero que tenga cuidado. Nos marchamos a coger el Mosca y todos me miran asombrados cuando le digo chillando con cara de loco al coche.


-    Ahora si.. rómpete las veces que te de la gana RÓMPETE.

La fiesta acabó a las 8 de la tarde. Yo quería ir a Fresa y Chocolate ,un club de jazz que los domingos por la noche se pone bien, así que a eso de las 8:30, me pongo en marcha con el coche lleno de peña,. Algunos ni los conocía. Cuando voy entrando en La Habana y al pasar por cuatro caminos, dejo al primero. Un hombre desde la sombra ya a oscuras me dice.
-    Te doy  2 dólares hasta 23.
“El punto” era bueno pero el coche iba lleno. Yo iba para 23 pero no era el momento. Le dije que no y espero no tener que  arrepentirme al final del viaje.
He seguido el consejo de Carlitos de ir por el medio de la calle para no “ponchar” .El centro está mas limpio no hay cristales ni clavos. Parece que ha funcionado porque llevo unos cuantos días sin pasar por la ponchera. Veo que es otra adaptación que estoy consiguiendo.


 Día 28. Sigue la influencia de Irene.


Seguimos con influencia del Huracán. Aunque por la mañana hay Sol, por la tarde caen tremendos chaparrones y a veces tengo que parar por que el limpiaparabrisas del Moscovich funciona activándose  desde  un interruptor en el centro del salpicadero. Este, solo tiene una marcha bastante lenta y hay que pararlo cortando el interruptor manualmente.
Imaginaos tomar una curva con el suelo lleno de agua, con los dos pies en el aire para poder accionar el embregue y dar toques de freno y tener que activar el limpiaparabrisas al mismo tiempo. Es que sólo imaginárselo ya cuesta, pero cuando me vi en el problema, decidí que en los  momentos de mucha lluvia me debía  parar por seguridad. La lluvia arrecia y me estaciono debajo de un árbol en la Calle San Rafael, no hay nadie por la calle. Una patrulla de policía que va en un Lada, se para justo a dos metros de mí. Es imposible avanzar con estos limpiapiaparabrisas que no  drenan lo suficiente. Ellos me miran, intentando buscar un pretexto para llamarme la atención, pero creo que el agua que cae les invade y se dejan llevar por la pereza. Simplemente me observan.
La bandeja que va delante del cambio de marchas. Esa en la que se dejan llaves, documentos o el dinero para poder dar alguna propina de aparcacoches, (aquí son los parqueadores)  tiene la particularidad de inundarse cuando llueve ,así que mejor no dejar objetos. Cuando me di cuenta era tarde todo estaba mojado .Menos mal que no puse dinero de papel. Por la noche no ves el agua y tiene bastante mala leche porque metes la mano y te mojas. Por supuesto en curvas pronunciadas el agua se sale de la bandeja y cae al suelo en el que sueles tener los pies en chancletas, pero como está haciendo calor sirve como un sistema de refrigeración ecológico. Esto no esta incluido en la ingeniería rusa pero sin querer les ha salido un buen sistema.


Día. 29 La mulata de Carlos III.


Vengo de cenar de casa de Jorge Luis  Alfaro, es mi otro yo, nos llamamos  igual y le encontré a través de la Web de los Alfaro hace mas de 8 años, Somos buenos amigos hemos desarrollado una  buena relación. De vuelta,  para ir a la puntilla me dirijo a parque central, luego cojo Reina y salgo a Carlos III. Es noche cerrada. Yo diría que  cerca de las 11, refrescaba e iba con las ventanillas abiertas, como todo el verano. Enfrente del edificio de la Logia se pone el semáforo en rojo y se acerca un tipo mulato con muy buena pinta, atlético, yo diría que era jugador de Voleibol, mete la mano por la ventana del acompañante del conductor lleva una anillo con sello  de oro.
-    Mi amigo, te doy dos  dólares por ir hasta Ayestarán.
JA! Ya tenía al punto. Me disponía a coger el dinero cuando le dije.
-    Sube.
En ese momento me contesta.
-    No es para mí,  es a ella a la que hay que llevar.
 Joder! No podía hacerlo. Era una chica de unos 25 años, mulata, pelo acaracolado muy alta, Yo diría que medía  casi uno ochenta, con pinta de modelo de Milán tenía unos rasgos muy finos y su color de piel le acentuaba una sonrisa impecable, los dos eran muy altos. Yo diría que se conocieron en la cancha de Voley porque ella  tenía pinta de jugadora también. Llevaba un pantalón vaquero ajustado que le confería una figura de esas que se ven sólo en Cuba y en Brasil. Piernas fuertes y bien formadas. Una camiseta azul oscuro bien ceñida terminaba la percha. Mientras el semáforo cambia de color, abrí la puerta y le dije.
-    No te puedo cobrar dile que suba y la acerco. No soy cubano venga daos prisa.
El me da las gracias y le da un beso a ella  mientras se lleva a la mano a  su bolsillo para   guardarse el dinero. Ella mientras se deja  besar, le detiene la trayectoria  de la  mano y le coge el dinero mientras se ríe. El no se resiste. Se ríen y se miran los dos.  No es que me fijara,  es que las manos estaban a la altura de la ventanilla. Como son tan altos,  además el Moscovich  es estrechito y casi me dan el beso a mí.
Me pongo en marcha y me da la buenas noches, era simpática, de esas mujeres que sonríen cada vez que terminan una frase., pero eso de subirla por Ayestarán no me hacía gracia, así que, según me iba hablando, íbamos  marchando por Carlos III y no sabía  cómo decirle que no la iba  a acercar, realmente no se ni a que altura quería  ir pero es una  calle muy muy larga. Llevaba poca gasolina no se cuanto, pero era  consciente que me quedaba poca cantidad. Si es arriba del todo me quedaba  frito, así que   llegando al semáforo de cruce con  Ayestarán  me dice  que gire a la izquierda. En ese momento pongo cara de circunstancias y le  digo que ahí termina el viaje y que yo seguiría de largo para  Zapata,que no tenía demasiado  tiempo para subir Ayestarán . -    Pero mira  creí que me ibas a llevar hasta allí.
-    Bueno,  pero te ha salido gratis, mira en ese semáforo tienes otra máquina que te lleva seguro.
Salió disparada y me dio las buenas noches, aún con el plante me envió una de sus impecables sonrisas. Que  pena saborear la miel de los triunfos, tenía al punto, pero se me escapó y en su lugar me sentó en el Mosca a una ninfa de ébano a la que difícilmente le hubiera podido guindar los 2 pesos que le interceptó  a su novio durante un beso.  Claro pensándolo ahora, si los dos pesos eran del tipo, habérselos cobrado a ella por el viaje no hubiera estado tan mal. Mi ética de Bushido tenía preferencia en este caso. Adiós mujer esbelta.. se va corriendo por el cruce de Carlos III y Ayestarán. Con un gesto para la máquina que ya estaba en marcha, pero el conductor, al ver tal ejemplar frenó en seco y abrió la puerta…Desaparecieron por  el fondo de la avenida.


Día 30.   Cuando no se puede…


Un día sin demasiados incidentes fui al mecánico de detrás de la casa. El  de la “tupisión”
-    Buenos días:, mire la cerradura del portón trasero se ha quedado agarrotada y no va ni para adelante ni para detrás.
La miró  con esa mirada perdida que dedica a todo lo que mira. Que no sé si es para hacerse el importante, pero en honor a la verdad  siempre acierta con suma precisión.
-    Mijo eso es mejor que te lo repare un cerrajero, es más, que sea el que la puso por que es inventada y si no, no va a dar con el problema. Lo suyo es que se lo lleves al dueño y que lo revise el. Yo soy mecánico, no cerrajero, y me temo que te la voy a estropear aún más.
 Este hombre no para. Siempre tiene gente en el taller, Da igual a la hora que pases. En un país así los mecánicos no deben tener problemas, siempre tiene trabajo, los coches andan todos los días al borde del desarme y necesitan que alguien los repare.
Busqué un par de cerrajeros que el mismo me dijo que había por la zona de Vedado ,pero la verdad no los encontré. Parece que los lugares que el me comentó estaban cerrados y no había manera de poder arreglar la maldita cerradura.
En vista de que nadie me arregla la cerradura desisto y decido  el que le entregaría el coche a Carlitos con el portón fastidiado. No me gustaba la idea de dar las cosas rotas, pero veía que no había solución. Hace tiempo me di cuenta que en Cuba, cuando la cosa se pone a que no, es que no. Me explico. Si de repente vas a buscar enchufes y no aparecen, no busques demasiado porque no los vas a encontrar  en toda la isla. Si dos o tres cerrajeros te dicen que no te lo arreglan, que es mejor que la arregle el que la puso. No te empecines y déjalo estar. No convienen forzar porque no vas a conseguir lo que quieres. Solo te amargas y no es plan, que estamos de vacaciones.
Decidí por tanto seguir como estaba con la cerradura mal. Le daría un curso de  adaptación con mejoras  a mi amigo cuando le entregara el coche tal y como el me lo dio  a mí.
Según van pasando los días me siento mas seguro con el coche. No me preocupa quedarme tirado, se que siempre aparece la solución. Además la gente te ayuda cuando te ve parado. Ha llegado la hora mágica de echarle valor y meterse por carretera. Indira  me dice que cuando voy a llevar a mis sobrinas a la playa, que podíamos ir juntos los cuatro. Como ya me siento más seguro, asiento con la cabeza y le digo.
-    Déjame llamar a las mamás de Karla y a Melissa .Si podemos será mañana mismo.


Dia 31.  Sobrinas a la playa.
Toca el día de llevar a las sobrinas a la playa,. Voy a Santa María , Mar Azul. Me marcho a eso de las 10 para no coger “La calor”.
Recojo a Karla que vive en 140 y luego paso a por Melissa que vive en 14. Está última tiene 4 años pero es muy inteligente. Yo  diría que ambas  están por encima de un coeficiente normal, aún con la diferencia de edad hablan como adultos entre ellas.. Cuando la pequeña   sube al coche se pone de píe en la parte de atrás y sin siquiera darme los buenos  días me dice.
-    Odio este coche!
 Me partí de la risa porque le salió del alma y sin duda empieza por la peste a gasolina que te queda cuando te bajas del coche. Se pega a la ropa y no se vá.
En ruta  el coche se comporta estupendamente, sin pasar de 80, sigo siendo invisible a la policía lo que me reconforta. No me paran en la carretera para decirme que iba demasiado deprisa, entre otras cosas porque el Moscovich no da más de 90.
Estamos todo el día  dentro  del agua. Las sobrinas me han dado una paliza de playa terrible, pero nos lo hemos pasado bien. Me he dado un  golpazo con una piedra que estaba escondida en la arena camuflada con el  mismo color. Yo creo que había un grupo de chicas al lado de esta y cuando pasabas y te dabas se reían del golpazo, pero el mío ha sido descomunal por que iba corriendo y casi me caigo. Casi no puedo ni andar sólo que dentro del agua como no peso me muevo  bien con Karla y Melissa que se pasan el día encima de mi intentándome hundir. Por la tarde y de vuelta al coche empiezo a pensar preocupado  como embragar voy completamente cojo. Lo  que me aterroriza es no pueda e pisar el embrague por que va altísimo. Cuando llego al parqueo me encuentro con que arranco bien y puedo llegar conduciendo tranquilo. Aunque no me es fácil conducir, es posible llegar al embregue por que realmente el juego no lo hago flexionando el pié si no la rodilla. No he estado sólo en todo el día, así que no he podido dar el boteo deseado.  Volvemos los cuatro a la casa destruidos. Las sobrinas van durmiendo en la parte de atrás del Moscovitch como si no lo “odiaran” al fin de cuentas les lleva a casa. Mientras descansan. Qué  suerte.
Mientras acerco a cada sobrina a su respectivas casas, pienso en como pasan los días y me quedo sin vacaciones. Pero veo que no encuentro el tipo para dar  el boteo. Quizá hubiera sido un buen fin para las vacaciones, pero puede que sea complicado elegir la víctima. En fin si no puede ser, tampoco me traumatizaré, pero insisto, hubiera sido el fin perfecto.


Día 1  de Septiembre. La gran despedida.


He decidido alargar mis vacaciones un día más. Mi amigo Roberto  es músico y ahora vive en Alemania. Me envió un SMS comunicándome que venía a Cuba un par de semanas y he hecho todo lo posible  por coincidir con él, al menos un día. Por tanto tengo un día más de coche para poder buscar alguien a quien dar boteo.
Como es uno de mis últimos días, he pasado a despedirme por casa de algunos amigos. Ya por la tarde me paso por San Lázaro y decido despedirme de Angelito. Estamos charlando un rato. Ha diluviado toda la tarde y he decidido quedarme en su casa   un buen rato. El caso es que el Moscovich se ha inundado y a mí me a pillado en Chancletas bañador y con una gorra tipo beisbol que  me hace pasar  por cubano.
Cuando deja de llover decido marcharme y se me pasa por la cabeza el buscar yo al tipo al que dar boteo. Si él no me encuentra y hay que terminar la historia ¿Por qué no buscarlo yo?
¿Cuántos me habían pedido boteo y yo no se lo había dado? Simplemente era ir a la calle más propicia para hacerlo, decido subir a Neptuno, eje por donde pasan maquinas  que cruzan La Habana. Cojo Neptuno desde el principio. Desde  el paseo del Prado  como siempre bulliciosa,  está llena de gente que entra en unos comercios que ya eran decadentes hace 35 años.
Paseo ojo avizor, me miran, pero nada. Una mujer mayor me hace la señal. El Bushido me obliga a permanecer quieto. Paso desapercibido voy con una gorra de beisbol como siempre en bañador y chancletas. A esta altura del verano me ha dado mucho el sol y no tengo palidez de piel, mas bien lo contrario parezco “trigueño” eso ayuda un montón. ¿Cuántas veces habré pasado por Neptuno y me ha parado veinte personas pero nada, no cae la víctima. Sigo adelanta hasta que salgo a Infantas. Nada, desisto y me voy a casa. Otro verano será ¡Que le vamos a hacer!.
Decido quedar con mi amigo Alfaro en La Habana vieja y me tomo una jarra de cerveza por la noche. De vuelta a casa pienso en que los 20 días se habían pasado volando y mientras voy por la calle Zanja me pasan imágenes de todos los tipos que yo no  he cogido para dar boteo, realmente pienso que hubiera sido un broche de oro para unas vacaciones distintas. Decido ir por línea y cómo voy con la ventanilla abierta y llevo el pelo muy largo me he puesto la gorra a pesar de la oscuridad ,. Por lo menos no se me hecha el pelo en la cara.
Según me coloco la gorra que me quita algo de visión mientras maniobro pasa lo que tenía que pasar,  algo extraño. Me hacen una señal, muevo la cabeza y ahí está. Un hombre de unos 40 años fuerte . trigueño , me para con autoridad.
Paro con semblante serio. Pienso “Lo tengo, este es mío y no se me escapa”, mientras me pregunta.
-    Compadre! ¿Pasas el  túnel de línea?
Afirmo con la cabeza
-    Si me llevas directo te pago 1 CUC.
Me río y digo que no con la cabeza. El sabe que llevarlo sólo a él, sin nadie  es más rápido y caro . Me dice que me da dos. Pienso que es poco, que el precio real serían 3, pero no quería perder el “punto”. Le digo con semblante serio mientras hago un gesto con la cabeza.
-    Dale !No me atrevo a hablar más porque si me oye el acento se acaba el negocio. No se me pueden escapar dos palabras juntas, porque si lo hago el tipo me machuca.
Coño va a ser largo, es recorrer gran parte de una de las más largas avenidas, Línea y sin decir nada los dos solos. Si por lo menos tuviera radio, disimulaba pero no va a ser posible.
Nos ponemos en marcha y me mira de arriba abajo, esto no es típico en un Cubano, mira para adelante porque se ha sentado en el asiento de  al lado del conductor.
Yo sé que me juego la historia, nada más, pero me pone nervioso porque no quiero perder el poder contarlo. De repente ocurre lo que no quería que pasara… se pone a conversar.-    Que noche compadre, no he conseguido maquina. Todas subían llenas. Ha llovido toda la tarde. Voy fundío que clase de perro calor asere.
Me mira.Si digo más de una palabra estoy frito. Decido empezar con gestos y me encojo de hombros haciendo como una especia de no con la cabeza, como intentando decir algo así como  “No no no... No se puede con este calor” y pongo cara de circunstancias.Como ve que no le digo nada se calla y empieza a mirar por la ventana, a saber lo que estára pensando, esto se va a hacer largo. Voy por avenida  D y me queda todo el abecedario de calles. Sueño con llegar a paseo porque creo que a partir de ahí se me va a hacer mas fácil, pero es que me pillan todos los semáforos. En cada semáforos mira a las chicas  que hay boteando o simplemente haciendo botella y me dice que si vemos alguna guapa podemos pararla. Yo una vez más me río. Supongo que el entiende que no me importa, pero si sube una más me va a hacer hablar y se va a liar.
Decido acelerar para terminar la carrera cuanto antes, pero es que el Moscovich no da más de sí. En G (Avenida de los presidentes) toca pararse otra vez. Hace poco que en esta avenida pusieron una estatua nueva de Eloy Alfaro que fue Presidente de Ecuador. Es una avenida muy bonita con un bulevar enorme, pero en este momento, ni me parece bonita ni veo el bulevar  .La quiero pasar cuanto antes.. Él semáforo se hace interminable, veo que me mira y se va a poner a hablar otra vez. No por Dios!
Vuelve a ponerse el rojo el semáforo en Paseo y entonces me pregunta  por dos chicas que están haciendo botella de pié a unos pocos metros del coche:
-    Mira que dos jevas, déjalas que suban compadre y las acercamos un poco a su lugar.
 Nos miran como diciéndonos ¿podemos subir? Pidiéndonos una invitación a la botella. Van juntas, porque estaban hablando entre ellas sonríen  y están paradas en el semáforo. Una es delgada  con un aspecto muy Soul, prieta. Lleva implantes, seguro, porque tiene el  pelo perfectamente liso. La  Amiga es un poco mas redondita y mas clarita diría mulata (10*), muy linda, sonrisa perfecta , también, aunque un poco mas bajita lleva un vestido naranja con muy buen gusto. Ambas llevan la falda  corta, la delgada alta se hace ver muy esbelta y lleva unas sandalias acharoladas medio altas con tiritas que dejan entre  ver unos deditos finos y bien cuidaditos,  con muy buen gusto. La verdad es que dan ganas de parar y subirlas al coche, aunque sólo sea para darles las buenas  noches y preguntarles a donde van,  pero tengo sentimientos contradictorios al respecto. Si las subo hablo, Si hablo la lío se dan cuenta y entonces pierdo al punto. Pierdo mi historia.
-    ¿Asere mira las damos botella?-  

 Hago un gesto solemne con la cabeza. Como diciendo que no, justo se pone el semáforo en verde y arranco sin dejarle pensar, pero el tipo se tuvo que decir así mismo. Que clase de comemierda por Dios .Claro el no entendía que yo estaba para el negocio y no para complacerle a él. Me importaba mucho mas terminar la carrera, que de paso, me pillaba de camino a casa, si llegaba, todo era redondo.Llego al semáforo a la altura de 12, justo antes de cruzar en túnel de la bahía. Ya no quedan recursos, no puedo decir más que no, No puedo efectuar más gestos con la cabeza. Las gotitas de sudor me invaden la frente y si no se notan, es porque gracias a llevar el pelo largo y  me he puesto la gorra, el sudor se esconde tras esta, pero siento  que la gorra está empapada. De repente se pone la luz en verde y acelero de manera tan brusca como me permite el Moscovich. A él  parece que no le afecta, pero por lo menos se olvida de hablarme. En poco tiempo estoy encarrilando para bajar por el túnel-. Estoy a punto de acabar la historia. Ya me queda poco pero parece que el túnel hoy es mas largo que otras veces. Bajo el túnel de línea, pienso en que no se quede tirado “por  todos los santos del pabellón Yoruba”. Lo bajo en carrerilla  y lo subo a todo lo que da el coche,  cuando salgo del túnel  pienso como decirle en  donde carajo paro ya para sellar la historia. De repente se me ocurre  la palabra mágica.
-    Dímelo.
Me señala para que pare el coche y así poder  bajarse, me mira, extiendo la mano y me suelta sendas  monedas de un CUC . Miro las dos piezas, me siento liberado, se despide y le digo un adiós con acento Cubano.
.-Shaaao.
De repente veo que por la otra puerta del coche se me quiere subir una mujer de unos 50 años. Por Dios ¿pero es que no me van a dejar descansar?
-    A  96 ¿subes por línea?
-    ¡Me voy a comel!.
 Ellos le dicen así a cenar.  Ella sin decir nada desiste,  me da las gracias y se da la vuelta. Con la felicidad de conseguir mi historia casi la vuelvo a llamar y la llevo gratis pero era tarde. Había quedado para ¡comel! y claro no se puede hacer todo.
Bueno, prueba conseguida. Me  ha costó disimular. Tuve algo de remordimiento con los dos CUC´s que le he cogido al hombre,  pero a fin de cuentas me los gané trabajando. Intentaré hacer una buena acción con esos dos CUC´s así que en cuanto vea un vendedor ambulante le compraré  cualquier cosa. Esto es fácil porque en la casa a la que voy, suelen venir todo tipo de vendedores ambulantes. Saben que hay turistas y que es fácil venderles algún dulce. Así lo hice, nada  más llegar estaba una vendedora de frutas en la puerta de la casa  y le compre dos aguacates del tamaño de dos melones  dos mangos y dos mameys que automáticamente le regale a la dueña de la casa para que hiciera una buen desayuno .Así todos los obreros que trabajaban en su casa  podrían tomar un buen batido algo  al día siguiente. Como dicen en la India “Todo lo que no se da se pierde”.


Día 2. La entrega.
Me levanto optimista he conseguido mi historia y a partir de ahora todo es dar un paseo relajante con el Moscovich y a entregarlo, pero cuando me levanto Carlitos me ha llamado y ha dejado un recado viene a por el Moscovich. Lo necesita por la mañana urgentemente, su otro coche está averiado y lo necesita para trabajar.
¡Qué lástima ! me tengo que despedir de mi compañero de vacaciones y va a ser antes de tiempo, pero bueno ya nos veremos otra vez.
A los 20 minutos llega Carlitos, nada mas ver el coche me dice  con cara de seguridad
   El tubo de escape está partido.
-    ¿Partido?
¡Joder le había partido el tubo y ni me había dado cuenta¡
-    También le  falta el tapón de la rueda derecha.
¡Vaya! esto junto con  a la puerta del maletero suman tres averías. Espero que no se me queje demasiado. Quizá no me lo vuelva a dejar.
-    No te preocupes hermano estos coches son viejos y se les rompe cosas sólo hay que estar encima de ellos, tranquilo, yo lo soluciono tengo un amigo que tiene un grupo de soldar.

La verdad es que me quedé un poco desolado  yo estaba contento porque le había arreglado varios problemas, Incluso le compré un neumático de segunda mano para que el coche no ponchara tanto. En fin, nos despedimos y quedamos en vernos a mi vuelta. Se subió en su Moscovich Azul y se marcho por 3ª. Yo me quedé como un tonto lleno de nostalgia mirando cómo se iba mi compañero de vacaciones, el que me ayudó en momentos difíciles. Fué noble, solo me la jugó cuando era prescindible nunca en momentos difíciles., como si fuera algún familiar que se marcha a un largo viaje , observé como se marchaba. Sentí que  habíamos pasado buenos momentos.


Conclusiones:


Conducir el Moscovich durante esos 20 días me hizo reflexionar en algunos valores que yo creo que en nuestra sociedad hemos perdido, quizá por la comodidad con la que hemos vivido en los últimos años. Me recordó a mi época con 17 años. Yo fui de la generación de la “Puig Cobra” una moto que era la delicia de los quinceañeros  y la verdad me pasaba el día inventando para que la moto no me dejara tirado. Pero ese esfuerzo por conseguir que la máquina funcione. Que cuando te quedas tirado, tienes que usar tu imaginación, porque si no  te quedas en la calle. Ese esfuerzo por conseguir los objetivos que uno persigue es lo que hace que al final del día, uno se sienta más fuerte, es el superar los retos de tener un privilegio. Si, el privilegio del transporte propio ,cuando nosotros en nuestra sociedad, pensamos que tener nuestro propio vehículo , es prácticamente, un derecho.
También he visto que la gente se ayuda más de lo que yo pensaba. En el malecón dos pescadores que no me conocían me ayudaron,  otro me dejó un par de  pepinos  para poder llenarlo de gasolina y poder seguir adelante. Un mecánico me fió sin conocerme de nada. Nosotros, en Europa ya no somos así, si alguien tiene un problema! que él mismo se las componga¡. Yo creo que en ese sentido nuestra sociedad ha enfermado .No nos ayudamos no cooperamos y no somos solidarios con el  prójimo.
 Su humor les hace afrontar los problemas cotidianos con energía y al final del  día, cuando han “resuelto”, tienen que sentirse reconfortados. Lo que no les mata les endurece.
Conducir el Moscovich ha sido toda una experiencia. A la pregunta Te ha gustado la experiencia diré que “absolutamente si”. A la pregunta ¿Estarías dispuesto a repetir la experiencia? Contestaría
-    ¡ Mil veces!
Pero esto es el principio por que después del Moscovitch mi amigo se compró un Lada… y ya veréis la próxima “Mi Lada y yo”.