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Esta aventura loca me ocurrió en un verano de crisis económica. Un amigo me prestó ,en La Habana, un coche Ruso bastante destartalado , con más de 40 años, y estuve todas las vacaciones más pendiente del coche que de mi tiempo libre.

Aun así aprendí buenos valores. Lo gran ventaja que representa tener coche en La mayor de las Antillas, a pesar de los contratiempos de este. Todo fue divertido y la verdad, volvería a repetir la experiencia. Lo he puesto por capítulos pero se puede leer todo de corrido si pulsáis los botones de seguir la lectura debajo de cada post.